Esta semana se realizó en Guatemala el XXXII Congreso de la Sociedad Interamericana de Psicología. Es una plataforma prestigiosa para el intercambio académico entre profesionales y estudiantes interesados en esta disciplina. El congreso de este año, bajo el lema “Psicología: Un Camino hacia la Paz y la Democracia”, atrajo a 1550 participantes de 35 nacionalidades, incluidos varios de los expertos más reconocidos del mundo. Un gran esfuerzo interinstitucional permitió realizar en nuestro país un evento de una calidad extraordinaria.
Entre los participantes más prominentes estuvo Albert Bandura. Hace tres años la Revista de la Universidad de Stanford, institución con la cual él ha colaborado por más de cincuenta años, incluyó un artículo en su honor titulado Confidence Man. La publicación resalta la prolífica labor de un pionero de la psicología, quien ha puesto sus teorías a trabajar para ayudar a las personas a creer en sí mismas y a cambiar el mundo. Hace medio siglo, su planteamiento de que la personalidad se forja por la interacción entre la herencia, el ambiente y el comportamiento, introdujo cambios revolucionarios en este campo. Sus aportes, vinculados a la teoría del aprendizaje social y a la noción de la autoeficacia, entre otros, hacen que su nombre se incluya entre las principales autoridades en la historia de la psicología, junto a los de Piaget y Freud. Son múltiples las aplicaciones de las investigaciones del Dr. Bandura en medicina, educación, salud pública, deporte y medio ambiente, entre otras áreas. Así, ha contribuido a transformar la vida de miles de personas.
Durante su visita, Albert Bandura recibió un Doctorado Honoris Causa de la Universidad del Valle. Me impresionaron tremendamente su energía, sencillez y don de gentes, así como la chispa que brilla en sus ojos cuando habla del modelaje y de sus más recientes estudios sobre moralidad y desconexión. Está convencido de que sus hallazgos contribuirán a enfrentar las crisis globales y a forjar un mundo mejor para todos. Sin embargo, lo que más me impactó fue el cariño con el que fue recibido por la concurrencia. A pesar de un largo viaje y una agotadora jornada, el doctor Bandura no escatimó esfuerzos para compartir sus conocimientos, conversar con los asistentes, firmar autógrafos, devolver un saludo o una sonrisa y tomarse una fotografía con cada uno de los cientos de personas que querían un recuerdo del momento en que conocieron a quien ha sido llamado el psicólogo más grande de la actualidad. No cabe duda de que uno de los cimientos de la grandeza es la sencillez, virtud que solamente la sabiduría, la seguridad y la integridad otorgan.
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