Ciudadanía verde y aprecio de nuestra riqueza biológica
El Consejo Nacional de Áreas Protegidas edita el libro “Guatemala y su Biodiversidad: un enfoque histórico, cultural, biológico y económico” sobre la biodiversidad del país que no se limita a los temas de naturaleza como fauna y flora, sino explora la riqueza cultural y étnica guatemalteca.
Carlos Rigalt c.
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el libro contó con el aporte de importantes biólogos como el Dr. César Azurdia, director.
Ciudadanía verde
>Algunas veces se compara a nuestro país con Costa Rica, ponderando el mayor desarrollo y cuidado de este país centroamericano hacia su medio ambiente. Pudiera pensarse que el hecho que Guatemala tenga tanta riqueza distribuida en paisaje, arqueología, Premios Nobel y hasta cantantes famosos, con frecuencia nos puede haber tornado olvidadizos en cuanto a nuestra riqueza biológica. >Según César Azurdia Pérez, director del proyecto del libro, esta fue una de las principales motivaciones para realizar este esfuerzo editorial que contó con 45 firmas de científicos guatemaltecos. >Existe un foro mundial de países megadiversos, que cuentan con la mayor cantidad de especies de flora y fauna. Ahí se encuentran México, Brasil, Colombia, Costa Rica e India, entre otros, pero no Guatemala. El documento nace con la idea de demostrar al mundo la riqueza biológica y acceder formalmente al foro. >El otro pilar es motivar a los guatemaltecos a tomar conciencia de las riquezas biológicas y culturales del país. Eso incluye a los gobernantes para que creen políticas públicas que valoren, protejan y utilicen nuestra diversidad biológica para desarrollar al país, dice Pérez.
Históricamente se conoce al Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) como el guardián que tiene el Estado de esos espacios verdes, oxigenados, prístinos y que ocupan la extensión equivalente a más de 3 millones de campos de fútbol del territorio guatemalteco: las áreas protegidas. Fueron creadas en 1989 durante la administración de Vinicio Cerezo, para constituirse en los últimos bastiones de nuestra riqueza natural.
El origen del término biodiversidad, por otra parte, es tan rico como su significado. Es un neologismo, una palabra derivada del inglés –biodiversity– y este, a su vez, del griego –Bio– vida y del latín –diversitas– variedad.
Aunque la palabra no es nueva, aún se confunde con los programas de canales de cable como Natgeo o Discovery. Biodiversidad es igual a naturaleza, se piensa.
Por eso, el libro editado por el Conap llama la atención. Además de ser una especie de Biblia de todo lo que tiene que ver con naturaleza en este país –fauna, flora, peces, microorganismos, ecosistemas, flores, suelos, agricultura, bosques–, incluye un elemento que había estado flotando en los discursos y programas de las instituciones ambientales –Estado y ONG–: la relación entre los pueblos indígenas guatemaltecos y la naturaleza en este país.
Hay capítulos en el libro “Guatemala y su Biodiversidad: Un enfoque histórico, cultural, biológico y económico” que son obligatorios, dice Edgar Pérez, de Otecbio-Conap, pues “nos ubican, nos revaloran como guatemaltecos”.
“Las especies cultivadas en la actualidad presentan una gran variabilidad de formas, tamaños, colores y de adaptación”, dice el libro. Esto podría ser el patrimonio genético de la cultura maya, agrega el capítulo sobre la diversidad cultural de Guatemala.
Lectura incluyente
En sus más de 600 páginas hay lecturas sobre casi todos los temas y niveles de conocimiento. Aunque su mayor utilidad puede ser encontrada por biólogos, técnicos de ONG, científicos, también puede ser apreciado por alumnos desde secundaria a la universidad.
Según Pérez, ya suscribieron un acuerdo con el Ministerio de Educación para la reimpresión masiva de algunos capítulos para ser distribuida entre alumnos de educación básica del país. Además del idioma oficial, cada capítulo cuenta con un resumen y un sumario en inglés y en k’iche’.
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