La violencia no es sólo delincuencia, pero el peso de esta es tan grande hoy día que tendemos a identificar una con otra. La violencia es también impunidad y autoritarismo, condiciones que posibilitan la aparición de esta ola imparable de muerte que se ha ensañado con Guatemala. Y justamente por eso es que debemos plantearnos las preguntas adecuadas: ¿por qué toda esta violencia? ¿Qué hay detrás de esta ola de terror que nos invade? ¿Alguien se beneficia?
Empecemos por esta última. Sin dudas, el ciudadano común no se beneficia. Al contrario: es él quien más sufre los embates de esa violencia diaria. Hoy día caminar por la calle o subir a una camioneta pasó a ser peligroso, terrorífico a veces. La alternativa de vivir encerrado en una isla fortificada, con guardias armados, barrotes y alambre espigado –solución a medias, porque eso no detiene la criminalidad– sólo esconde el problema, pero no lo resuelve.
Hoy día hay un índice de muertes violentas superior al que se daba durante los años de guerra, y existen más armas en circulación que en aquella época. La paz, firmada hace ya más de una década, pareciera estar cada vez más lejos. ¿Por qué?
Después de cualquier conflicto armado es esperable un aumento de la delincuencia común, dado que muchos de los combatientes no encuentran su ubicación pacífica en la sociedad civil y terminan recurriendo a lo que hicieron normalmente por años. Pero lo que está sucediendo en Guatemala tiene otras características. No estamos sólo ante un pico circunstancial de criminalidad; una revisión detallada de los hechos de violencia que se sufren a diario indicaría que hay un hilo conductor tras todo esto.
Es ahí que cabe entonces la pregunta: ¿quién se beneficia con esta situación? El Estado, como garante de la vida en sociedad de todos los guatemaltecos/as, está siendo rebasado en su tarea de brindar seguridad a la población. Cosa llamativa, por cierto: ¿cómo pudo mantener a raya a un movimiento insurgente décadas atrás y ahora no puede detener esta ola de criminalidad?
Ejemplifiquémoslo con la muerte diaria de pilotos de buses. Durante años anteriores, hasta inicios del 2008, eso no ocurría. A partir de un momento se instala el fenómeno y luego se cronifica. Pareciera que hay ahí un mensaje hacia la sociedad: ¡la impunidad reina! Ese es un ejemplo, pero no el único. ¿Qué hacer ante este enemigo gigantesco que se mueve desde las sombras? Denunciar la impunidad, organizarse para hacer pública esa práctica. Ese es el único camino.
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3 comentarios:
Rolando Alecio R.: (2009-07-07 10:29:07 horas)
Para ampliar el concepto de violencia y con este la comprensión de la dinámica violencia-impunidad, propongo este de Elena de la Aldea y Cecile Rosseau: "La violencia se produce cuando una persona o un grupo actúa de manera unilateral, imponiendo su opinión, sin dar un espacio para la negociación, cuando el poder de ambos no es igual. Esta acción impuesta puede tener que ver con el cuerpo, con la vida o con el destino o proyecto del otro, ya sea un individuo o un grupo. "
En esa línea, la sociedad guatemaltreca se ha desarrollado en una permanente interrelación con la violencia y con uno de sus efectos más destructivos y dañinos, individual y colectivamente: la impunidad.
Pero la impunidad no es solo efecto, sino que, en un círculo vicioso, también es causa de más violencia.
Por ello, la lucha contra la impunidad debe ser prioritaria en todos los niveles y ámbitos de la sociedad.
Roberto Ximenej: (2009-07-07 10:08:42 horas)
Los beneficiarios de esta violencia y de hacer el estado fracasar son aquellos que quieren desviar la atención a hechos corruptos e ilícitos del presente y pasado y que finalmente se están conociendo y algunos llevados a juicios (y no es casualidad que la gran mayoría usaron uniforme) y aquellos que quieren llegar a al Guayaba, valiéndose de la mano dura, que es lo único que tiene que ofrecer, en pero, garantizando a los de siempre el manejado de los que han, bien o mal tenido.
Y no son los asesinatos de los chóferes, son todo los asesinatos ruidosos, como los asesinatos de acomodados inocentes en la carretera al Salvador, prominentes Guatemaltecos y hasta de muertos que hablan, que terminaron por denigrar como sucia bandera.
Estuardo Ibarra: (2009-07-07 09:52:49 horas)
El que maten un piloto es una cosa, el que no hayan agarrado a uno solo de los asesinos es otra....
3 comentarios: