La Fundación Mario Monteforte Toledo está preparando en estos días el lanzamiento de las obras completas de su novelista insignia...
Méndez Vides / Viaje al centro de los libros mendezvides@itelgua.com
La Fundación Mario Monteforte Toledo está preparando en estos días el lanzamiento de las obras completas de su novelista insignia, lo cual es digno de aplauso porque facilitará a los lectores guatemaltecos el alcance de una de las obras mejor realizadas de la literatura nacional.
Los guatemaltecos debemos disfrutar la obra de Monteforte, porque en sus páginas hay múltiples emociones esperando, y el trazo marcado de nuestras señas de identidad.
Guatemala es un país pródigo en escritores, pero muy pocos son los que logran pasar el filtro del tiempo. El siglo XX nos legó cuatro prodigios: Miguel Ángel Asturias, el novelista poeta, un genio apreciado mundialmente. Tito Monterroso, un narrador ingenioso y agudo, de frase breve, afilada y limpia. Luis Cardoza y Aragón, el poeta, maestro intelectual, brillante y vanidoso como el volcán de Agua. Y Mario Monteforte Toledo, el narrador lúcido, capaz de tejer historias siguiendo los lineamientos marcados por la tradición de la mejor literatura. En sus novelas lo que asombra es el planteamiento de personajes sumidos en fuertes contradicciones, humanos y ardientes, a caballo en una narrativa viril y suelta que no pertenece a la saga indigenista en la cual hay quienes lo clasifican. Hubo otros autores, por supuesto, pero el destello de los cuatro principales los opacó.
Las tres novelas fundamentales de Mario Monteforte Toledo son Entre la piedra y la cruz, Una manera de morir y Donde acaban los caminos. Tres obras que contemplan todo el imaginario y las pesadillas del escritor, se leen con gusto, se disfrutan, y a pesar de haber sido publicadas hace más de medio siglo, siguen siendo frescas y ricas.
Sus obras completas están llenas de sorpresas, y ahora, podremos tener más al alcance todo el legado de nuestro narrador.
La obra de un autor en particular no tiene que gustarle a todo el mundo, pero es lastimoso que “intelectuales nacionales” desacrediten la imagen de Mario cuando ni siquiera lo han leído, y que hagan todo lo posible para que otros tampoco lo descubran, porque les caía mal el autor en vida, o por discusiones mediocres de grupúsculos donde se demerita la obra por adhesiones ideológicas del autor, asunto que al final de cuentas no es relevante. Un ejemplo es el triste panfleto que apareció publicado en la revista cultural La Ermita 54, de un creo que guatemalteco atacando a Monteforte porque no le gustó el prólogo ajeno, donde se osó compararlo con José María Arguedas, y para él Monteforte no se iguala al autor andino. Es una opinión, se entiende, aunque malinchista. En el artículo se ataca a la corte de “aduladores” de nuestro escritor, con rabia, porque él está solo, o rumiando con otros desvelados su rencor. Afortunadamente hacen falta más que sapos y culebras para tapar el sol.
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1 comentarios:
Luis Méndez: (2009-07-14 13:32:28 horas)
Pero Monteforte no solo publico novelas, es mas es mi escritor favorito y nunca he leido una novela de él.
La capacidad análitica que poseia era impresionante sin mencionar la cultura que le dio el haber vivido en el exilio tanto tiempo.
1 comentarios: