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Jerry Bauer
Francisco Goldman noveló el caso Gerardi con Anagrama.
Tildado en varias reseñas como una novela policíaca o un thriller político del tercer mundo, el libro El arte del asesinato político ¿quién mató al obispo? (The Art of political murder, Who killed the bishop?) del escritor estadounidense-guatemalteco Francisco Goldman –originalmente escrito en inglés y de reciente traducción al español– ha suscitado críticas que lo describen como un texto magnífico, minucioso y sobre todo convincente. El autor de esta crónica periodística –quizá la más relevante de los últimos 20 años– estará en Guatemala para conversar por primera vez de su obra en el país. En el marco de Filgua 2009 (Parque de la Industria, zona 9), Goldman presentará hoy el libro en compañía de la periodista Claudia Méndez Arriaza (responsable de la traducción al castellano de la obra) y el escritor Maurice Echeverría, en el Salón Guatemala, a las 18:30 horas. Mañana, a las 18:30 horas, participará en el foro Impunidad y Justicia, en el salón Guatemala también en Filgua. El sábado, a las 16:00 horas, Goldman presentará sus novelas La larga noche de los pollos blancos y El esposo divino, en Sophos de Plaza Fontabella (zona 10). Posteriormente, el domingo 2 de agosto, a las 12:00 horas, en el Centro Cultural de España (Cuatro Grados Norte), en el segmento literario ExLibris, Goldman establecerá un diálogo con el escritor Dante Liano sobre la literatura y memoria en Guatemala.
El libro, en 528 páginas, retrata la investigación de más de 8 años en la que Goldman diseccionó –con fuentes imprescindibles a la mano e información detallada y corroborada por publicaciones periodísticas– el caso del asesinato de monseñor Juan Gerardi Conedera el 26 de abril de 1998. Cinco capítulos dan evidencia, con un estilo narrativo, del detalle desde la escena del crimen (participación de testigos indigentes del Estado Mayor Presidencial y hallazgos posteriores), la investigación y estructuración para resolver u oscurecer el caso, el sonado juicio con argumentos y pruebas procedentes de todas las partes involucradas jurídicamente, el análisis sobre el efecto indagativo por iniciativa de varios periodistas europeos y el protagonismo del médico español Reverte Coma; así como el silencio del padre Mario Orantes en todas las versiones que se gestaron alrededor del crimen. Finalmente, un epílogo de 2008 que “preparaba ya la pintura de guerra y velaba las armas para la batalla contra los críticos, los expertos hostiles y los payasos profundamente peligrosos que esgrimen el poder en Guatemala”, como lo expresaba el autor a The New York Times, un momento antes de que el diario declarara al libro entre los 100 más notables de 2008.
“Mi trabajo era unir muchas piezas de un enorme rompecabezas de información, y ordenarlo en una narración. La verdad estaba ahí, no escondida, pero sí dispersa por todas partes. Traté de entender todas las investigaciones –ODHA, Minugua, MP– y descubrir cómo y dónde encajaban coherentemente para dar forma a la narrativa del caso Gerardi desde la noche que fue asesinado hasta el punto final, el rechazo de la Corte Suprema a las mociones de la defensa en 2007. Y era importante contar la historia completa de una manera que fuera interesante para los lectores de Estados Unidos y otros países que no conocían mucho sobre Guatemala”, indica el autor en una reciente entrevista para elPeriódico.
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