Antecedidos por una banda salvadoreña con aires de death metal, Symbolic, que siempre buscó sacar las uñas a través de sus guitarristas Julio Rodas y Antonio Mirón, pero que al final no llegó a más sea por unas canciones escasamente melódicas o por un cantante limitado y fuera de tono, Rodrigo Serpas, subió enseguida al escenario el grupo guatemalteco Anarkia. La excusa: presentar su nueva y segunda grabación Teoría del caos, cargado de un metal por ratos sorpresivo, desenfadado y por otros, difuso y previsible.
La presentación, ocurrida el sábado 25 de julio, en La Bode 4 Grados, comenzó con algo trepidante, Cuello en la soga. Desde el inicio Anarkia parecía una locomotora en marcha. Los cinco maquinistas: su líder y compositor principal, el guitarrista Walter Monsanto, el cantante Giovanni de la Cruz, el bajista Pier Gaetani, el tecladista Samuel Bulux, y el batería Sergio Taz Fernández (invitado), tenían clara la ruta a seguir. Composiciones como, El espíritu de la calle, Conciencia real, Mago de la oscuridad, entre otras, provocaron que cada uno mostrara lo suyo.
De la Cruz, su voz directa al mismo tiempo aguda, con predilección por el falsetto, suele darle un aire inspirado a las letras, pero por ratos abusa en los tonos altos y pierde el timing.
Fernández se adhiere al estilo con rigor, afrontando bien la complejidad de tramos. Lo mismo, el marcado bajo de Gaetani. Y Bulux se escuchó y lució menos.
A Monsanto, como jefe de los operarios, hay que dedicarle líneas aparte. Escribe las piezas influido por grupos como Dream Theater, Pantera, Rata Blanca, Ántrax y Elegy, entre otros. Esto significa que lo suyo va desde el metal más rancio al más sofisticado, sustentado por una gran asimilación del estilo. De ahí ciertos breaks (difíciles por cierto, en especial en El templo), de acelerones suicidas, de patrones recurrentes y de algún juego con elementos clásicos. Existe el componente comercial, de ahí su duración. En cuanto a su desempeño, el mástil de Monsanto gime, aúlla, rezonga, chirría y resopla. Lo que sucede es que en sus solos se expone con extrema brevedad. Quizás el motivo armónico se le agote rápido, no sé. Pero de lo que no hay duda es que es de los guitarristas que forman parte de la aristocracia de las seis cuerdas en Guatemala.
Todo indica que el nuevo disco es de un metal cumplido, directo (sin tanto efecto) y sencillo. Al menos en vivo es así.
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