En la recién finalizada Feria del Libro (Filgua 2009) fui invitado a comentar el libro de la maestra Benedita Gouveia Damasceno, La sombra del látigo. Poesía negra en Brasil. Para quienes nos aproximamos a conocer su historia, tuvimos la suerte de leer obras clásicas como Raizes do Brasil de Sergio Buarque de Holanda, Casa Grande e Zenzala de Gilberto Freire o bien la Formacao económica do Brasil del inefable economista Celso Furtado. Aún más reciente, es el trabajo de Joao Manuel Cardoso de Mello en el que nos sugiere una periodización histórica útil para los países latinoamericanos, divididos por aquellos cuyo colonialismo español generó sociedades coloniales basadas en la explotación de mano de obra indígena, en muchos países abundante hasta aquellos cuyas sociedades coloniales fueron esclavistas, basadas en el trabajo de africanos esclavizados que fueron importados, para complementar y en muchos casos hasta ser predominantes frente a otras comunidades indígenas originarias. Es de esas matrices coloniales que nuestros países se han ido desarrollando, con un mestizaje lleno de prejuicios, injusticias y atrocidades. Por esas vías nos hemos ido aproximando a conocer la sociedad que se fuera conformando desde la llegada de los portugueses al inmenso territorio del país amazónico.
La sombra del látigo. Poesía negra en Brasil fue originalmente una tesis de maestría en Literatura que la autora defendió en la Universidad de Brasilia. Me atrevo a decir que también es un trabajo clásico sobre un tema, en el que en el propio Brasil, muy pocos deben conocer o por lo menos muy pocos conocían; lo digo como testigo después de los dichosos seis años que tuve por ventura vivir en São Paulo; conviviendo con la intelectualidad paulistana. El libro que se presentó es una versión en español de dicha tesis de maestría y tiene la gran ventaja de ofrecer las traducciones de los diversos poemas al español, para aquellos que no manejan el portugués. La autora nos toma de la mano y nos muestra cómo los afrobrasileños fueron adueñándose, en primer lugar del idioma del explotador, posteriormente empezaron a escribir poesías en las que los temas pasaron de ser una negación de su propio ser –renegar de ser negros y desear ser blancos– (por lo que se ve no ha sido Michael Jackson el primer negro en tener problemas de identidad cultural) hasta los magníficos poemas de negros brasileños que reivindican una sociedad en la que todos los seres humanos puedan acceder al bienestar, no importando si son indios, blancos, mulatos, zambos, caboclos, etcétera.
La lectura del libro me ha traído muchas reflexiones en torno a nuestro país. Por ejemplo, el tema del racismo, no sólo en relación a los indígenas sino a los gariganu y cuestiones tales como la existencia o inexistencia de una poesía escrita por los indígenas de Guatemala y de otras etnias, en su diversidad de idiomas de la cual poco conocemos, inclusive si fue conocida por medio de la tradición oral; a lo largo de nuestra historia. Finalmente, los invito a leer este libro para que se deleiten, no solamente de los poemas escritos por los brasileños negros al ir apreciando que también los esclavos podían escribir versos hermosos, en los que afloraba su propia condición de seres humanos, expoliados por otros que supuestamente eran superiores. Benedita es la agregada cultural de la Embajada de Brasil en Guatemala.
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