A principios de año Dios visitó a Noé afincado ahora en “chapinlandia” y le dijo: “Una vez más la Tierra se ha hecho inhabitable, sucia, sobrepoblada y llena de drogas, asesinatos y egoísmos.
Debo actuar. Construye un arca y reúne una pareja de cada ser vivo así como algunos buenos seres humanos. Tienes seis meses antes de que te envíe un nuevo diluvio que anegará el planeta entero.
Seis meses después Dios regresa acompañado de nubarrones listo para actuar cuando ve a Noé, descansando en su solar. Del Arca ni vista ni conocida. Dios monta en cólera y le reclama a Noé su pereza e insubordinación.
“Perdóname Dios mío”, implora Noé “pero estás desfasado ya que desde los tiempos bíblicos las condiciones han cambiado”.
“Para cumplir tu mandato tuve, para empezar, que pedirle a Tu Muni un permiso de construcción que aún está pendiente de resolución. Durante ese proceso mis vecinos se enteraron del proyecto y se han reunido en cabildo de barrio, provocando cortes de calle, manifestaciones porque según ellos estaría yo violando las normas de la comunidad al construir el arca de varios pisos, lo que les obstruiría la vista a los volcanes. Tuve que acudir a un arbitraje, pactar con los furibundos vecinos y planear entonces un arca más voluminosa y menos alta.
Al tomar conocimiento de dicha bronca que se hizo pública el Ministerio de Trabajo en conjunto con el IGSS han objetado que yo pueda usar para la construcción trabajadores voluntarios sólo por la comida sin sueldo ni prestaciones laborales puesto que con ello se afectarían los ingresos del IGSS y más aún del Irtra –¡y cuidado con las cóleras jupiterianas de don Cayo!–.
Al reunir parejas de diferentes especies, la Sociedad Protectora de Animales y especies en vías de extinción me abrió proceso argumentando que iban a encerrarse animales salvajes contra su voluntad y me han acusado de actos de crueldad contra ellos.
Y vino el problema de la madera. Tuve que cortarla –de contrabando– ya que el presupuesto no me hubiera permitido comprarla a precio de oro a cierto ministro de Estado dueño de un aserradero reconocido. Ello me ha acarreado acusaciones del medio ambiente –MARN– indicando que estaría provocando deforestación y por ende escasez de lluvia y calentamiento global. Y para colmo la SAT con sus aduanas abusivas ha intervenido mis bienes ante la sospecha de que pudiera echarme a la mar sin haber pagado previamente mis impuestos… futuros. Y a ese paso, Dios mío, necesitaré años para terminar el Arca y zarpar según tus deseos”.
De inmediato las nubes amenazantes desaparecieron y el cielo brilló con todo esplendor. Noé levantó la cabeza y dirigiéndose al Divino dijo.
“¿Entonces no vas a destruir la Tierra?”.
“No es necesario”, respondió Dios, “ya los gobiernos se están encargando de ello”… ¡y no es broma!
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3 comentarios:
Patricia Solorzano: (2009-08-21 15:29:32 horas)
Alli va el articulo que querias del Arca de Noe en Guatemala
Jose Barrios: (2009-08-12 14:35:42 horas)
Simpatico pensamiento, sin embargo parte de un anecdotario viejo y bastante repetido.
Silvia Gándara: (2009-08-12 13:29:35 horas)
Totalmente de acuerdo. Creo que al final, no entienden la diferencia entre regular y controlar y FRENAR EL DESARROLLO, DESCINCENTIVAR a las personas que están de "informales" para que se "formalicen", etc.
3 comentarios: