El sacrificio es nuestro y el beneficio de los hijos del futuro.
Méndez Vides
Una señora contempla el patio seco y empolvado, sin los verdes que tanto le gustan, y añora la infancia, cuando en la casona del Centro tenían un palo de naranja de Valencia. Los azahares le servían a la abuela para prepararse un saludable té que la calmaba cuando se ponía enojada.
Comía las naranjas antes de madurar, bebía el jugo delicioso, aunque ácido. Las ramas daban sombra en los días de los grandes calores en Cuaresma, por lo que arrastraban la mesa al exterior y allí comían, disfrutando el vaso colmado de cerveza fría y espumosa. Y ese es ahora su sueño, plantar al centro del patio un frutal, “mejor si de naranja Washington”. Lo extraño es que ya lleva años repitiendo lo mismo, y yo resulto de metiche preguntando qué la detiene, porque sembrar un palo no cuesta gran cosa: se abre el agujero, se pone un poco de tierra negra, se introduce la bolsita con la rama ya madura y a cuidar con agua el frágil varejón para que crezca y se desarrolle. La señora me mira con el par de ojos penetrantes, grises, que despiden tristeza, porque dada su edad quizá vivirá dos o tres años más, tiene las arrugas frescas y el cutis sano, y no lo hace porque le daría cólera que otra persona disfrutara las naranjas que ella se perdió. Así que no, por nada del mundo.
Tal pensamiento de ser perecederos, nos detiene para progresar. Y el mismo tipo de casos se repite en todos los órdenes de la vida. Hay gente que se queja de un bache que se formó frente a su casa, por el polvo, los accidentes y el ruido, pero no hace el mínimo esfuerzo para arreglarlo porque eso es asunto de la Muni y si lo tapa, otros se beneficiarán.
La mezquindad se nos ha metido en el alma, nadie quiere pensar en los demás, y muy por el contrario, si se tiene la opción de entrar al Gobierno, se puede robar, malversar, recibir comisiones sin pena ni problema de conciencia, porque el Estado es tierra de nadie. Los que tienen cuello se las arreglan para obtener contratos, y ni cumplen con las entregas porque lo requerido no es lo importante. Tal sentido de impropiedad es lo que ronda en el ambiente, y nos impide crecer y mejorar. Hay más comodidad cuando todos estamos mal. Nadie quiere mover un dedo para ayudar a los otros. La experiencia se ha percibido a lo largo del tiempo con resentimiento, porque unos pocos viven bien, y el desquite es arruinar el paisaje, la vista, complicar la vida, arruinar el país. Si vamos a la muerte, hundámonos juntos. La masa en el mismo bote, prefiriendo la asfixia colectiva.
En el otro lado del mundo, en Berlín, un empleado de museo, ya viejo, me confesó con orgullo y la mirada recta, que las penurias no son nada, que se aguantan, que las está experimentando él desde la reunificación de las dos mitades de su país, y que aún lo harán sus hijos, pero que todo esfuerzo valdrá la pena, porque en cien años su ciudad sería la urbe más importante del mundo, y a sus descendientes les corresponderá el dorado. El sacrificio de ellos, y el beneficio para el porvenir.
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8 comentarios:
Roberto Ximenej: (2009-08-14 11:26:28 horas)
Editor Web:
Este es el tercer comentario que no se publica de los que me he dado cuenta. Este fue enviado en su oportunidad y si tiene algún problema ruegole hacérmelo saber, ya que este fue enviado en la am de este 13 de agosto.
Y así es el capital de esta nuestra patria. Prefiere quedarse tuerto, para que los demás sean ciegos, antes de desbordar todos sus posibles beneficios para todos. Triste pero nada nuevo y tal vez tan viejo como la Capitanía General de Guatemala, ya que las excusas para ver a los demás diferentes y desmerecedores de nuestros favores, siempre nos a gobernado.
julio obregón penagos: (2009-08-13 17:34:31 horas)
Esta su columna si me ha golpeado muy dentro - toca la sencibilidad humana y realmente me quedo con su subtítulo: El sacrificio es nuestro y el beneficio de los hijos del futuro.
pan pán. felicitaciones ya somos más.
alicia villavicencio: (2009-08-13 10:47:09 horas)
Según entiendo, el berlinés está conciente de que hoy él tiene que apretarse el cinturón porque el gobierno de su país esta trabajando para que las generaciones que le sobrevivan puedan disfrutar de un futuro mejor...es así la cosa? porque si es así, en nada se asemeja esa situación a nuestra realidad. El gobierno de Guatemala está trabajando para que dentro de dos años ellos puedan seguir en el mismo lugar en que se encuentran hoy. Lo que planean o hacen no tiene nada que ver con generar bienestar y riqueza al país.
alfonso villacorta: (2009-08-13 10:37:05 horas)
Muy buena observacion; me lleva de nuevo al pequeno episodio que re crea Asturias retratando a su "querida" Guatemala a la que ni muerto volvio por cierto: "... avaros de sus desperdicios, como todo mendigo, preferian darlos a los perros antes que a sus companeros de infortunio".
Rene Sanchez: (2009-08-13 10:36:18 horas)
Mendez estoy con usted,la mezquindad esta por todas partes pero es momento de erradicarla con acciones positivas a los menos favorecidos en nuestra comunidad,hay que ayudar a los ninos en especial pues ellos no tienen la culpa de llevar una vida tormentosa.Todos unidos podemos llevar a Guate.al dorado del que usted menciona.
Manuel Girón Zamora: (2009-08-13 08:31:57 horas)
Que columna más triste y amarga, lamentablemente muy cierta. Estamos viviendo rodeados de mezquindad, que solo terminará cuando podamos ver al prójimo como hermano.
¿podremos o nos terminaremos de morir en soledad?
Carlos González: (2009-08-13 08:15:54 horas)
¡Ay! La verdad no peca pero incomoda
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2009-08-13 07:21:06 horas)
Ese es precisamente el pensamiento LIBERTARIO, que no liberal. Yo primero, yo despues, yo de ultimo. La sociedad no existe, ni el estado tampoco. La sociedad es un concepto abstracto que no ME (a mi) rinde frutos. Porque he de afanarme por mis hijos? Por los hijos de los demas?.
Lo que se necesita es que en la familia se sacrifiquen los padres en pro de los hijos. Cuando yo hago un recuento desde de mi abuelo, mi padre, yo, mis hijos y mis nietos, pienso que el sacrificio de cada generacion tuvo como destinatario mis nietos que hoy viven mejor que como vivio mi abuelo. Debemos tener un plan generacional, ciertamente pensar en nosotros es mejor que pensar en mi.
Y al hablar de nosotros hablo de mi familia consanguinea y afin.
Desarrollo generacional que es lo que se ha perdido en muchos nucleos familiares.
Basta ver que muchos padres no quieren que sus hijas se emparenten y cometen incesto y arruinan su propio desarrollo.
En fin la vida esta llena de pequeneces que hacen grandes a los seres humanos.
NUEVO GUATEMALA DE LA ASUNCION
8 comentarios: