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Filgua funciona como escaparate del mundo editorial en el país
Los libros que Santillana vendió en Q10 y Q15 volaron en los primeros días de la Feria. Costa Rica, el país invitado, tuvo que cerrar medio día antes porque ya había vendido todos sus ejemplares. La sexta Feria del Libro en Guatemala dejó satisfechos a sus organizadores.
Aunque la oferta no fue del todo variada y editoriales como Anagrama o El Acantilado, no se vieron por ningún sitio, la feria es el espacio ideal para los lectores guatemaltecos.
Este año cambió la modalidad, en lugar de realizarla bianual, se decidió celebrarla todos los años. “Teníamos cierta incertidumbre, pero el resultado ha sido positivo. No nos distanciamos de los lectores dos años, ahora estamos mucho más cerca y eso permite una promoción de libro más fluida”, explica Carlos Sepúlveda, vicepresidente de la Gremial de Editores. Los organizadores reportan un incremento sustantivo en los asistentes. El año pasado recibieron 26 mil y este 27 mil 521 visitantes. “El incremento principal fue en niños y jóvenes”, comenta Gabriel Piloña, presidente de la Gremial. “Nos preocupaba que por ser un año de crisis, las ventas bajaran, pero no fue el caso”, agrega. El ejemplo lo da Editorial Cultura que vendió un 50 por ciento más que en 2008.
En esta edición, la participación gubernamental bajó. “Contábamos con que ayudaran con la publicidad, como el año pasado, pero no fue así”, explica Piloña. “Al Ministerio de Cultura le rebajaron el presupuesto y por eso no fue posible, pero proporcionó actividades como mimos, presentaciones de las escuelas de arte y cuenta cuentos. También colaboraron con la logística”, agrega. La feria, que costó poco más de Q2 millones, se financió con los aportes de los editores.
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