La Universidad del Valle presenta en su sitio web (www.uvg.edu.gt) una sección que reconoce los méritos de sus integrantes más distinguidos. En el mes de septiembre, este honor recaerá en la secretaria ejecutiva del Grupo Educativo del Valle, una mujer especial, que ha estado vinculada al mismo por más de 50 años, desde la época en que era una colegiala traviesa. Su paso ha dejado una huella profunda, pues su sabiduría, sencillez, temple y don de gentes han contribuido a que las instituciones afiancen su compromiso con el desarrollo de Guatemala, a través de la educación. Cordelia es la hija menor de Carlos Federico Mora y de Rosa Castañeda, personajes prominentes de nuestra historia. Su padre fue pionero de la psiquiatría, rector de la Universidad de San Carlos y fundador del Colegio Americano y de la Universidad del Valle. Su madre fue la primera diputada al Congreso de la República por el departamento de Zacapa. Como Cordelia cuenta, nunca fue necesario añadir sal y pimienta a las conversaciones de sobremesa en su casa, pues sus progenitores usualmente tenían posiciones políticas contrarias. Sin embargo, fue precisamente ahí, alrededor de esa mesa, que aprendió a valorar la importancia de la educación, a respetar las diferencias entre las personas y a comprender que cada uno es responsables de sus actos y del destino de nuestra nación.
La benjamina de este inusual núcleo familiar no se ha quedado atrás y ha hecho lo propio. Ha sido una mujer visionaria y emprendedora, que ha logrado conservar un equilibrio que pocas personas alcanzan. Tiene los pies firmes en la tierra, pero los ojos y el espíritu enfocados más allá, buscando nuevas oportunidades. Aparte de su fino sentido del humor y de una actitud propositiva, se ha caracterizado por ser leal a sus principios y por su vocación de servicio. Las personas buscamos escucharla porque sus palabras alientan, señalan algo más, son auténticas, denotan compromiso, permiten ver una arista distinta e invitan a la reflexión. En gran parte, de ahí proviene su liderazgo. Tiene la flexibilidad que sólo muestran quienes están dispuestos a aprender cada día y a no convertir sus conocimientos y experiencias en ataduras. Reconocer la trayectoria de una mujer de estos kilates es el mejor tributo que puede hacerse a la libertad, en el mes de la patria. Cordelia Mora es una persona íntegra, vanguardista y solidaria, orgullosa de su origen, que ama a su país entrañablemente y que ha sido capaz de romper barreras y paradigmas. Es una guatemalteca ejemplar. En lo personal, aprecio inmensamente el honor que me ha conferido al brindarme su amistad.
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