México: establecen medidas de vigilancia tras ataque
Autoridades revisaban al azar a los usuarios del tren subterráneo, un día después del tiroteo que dejó dos personas muertas y siete heridas en la estación Balderas.
Redacción
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La Policía arrestó al presunto atacante de la estación del metro. Autoridades reportan que el hombre es sometido a una evaluación psicológica.
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>Ayer fueron veladas las víctimas del tiroteo. La familia de Esteban Cervantes Barrera, albañil que murió al intentar desarmar al agresor, pidió a las autoridades indemnización para la viuda. El policía abatido, Víctor Manuel Miranda Martínez recibiría honores por parte de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal.
>La Procuraduría capitalina analiza recompensar a los policías judiciales que sometieron al atacante del metro.
>El subterráneo mexicano, compuesto de 11 líneas que cubren toda la extensa capital, traslada cada año millones de personas y es el transporte más barato en la ciudad. Es la primera vez que se convierte en escenario de una tragedia.
Ayer, los mexicanos aún no salían del asombro y del horror del ataque armado ocurrido en la tarde del viernes en la estación del tren subterráneo de Ciudad de México.
En la estación Balderas, un hombre pintaba en la pared consignas contra el Gobierno cuando un vigilante bancario desarmado se le acercó para pedirle que dejara de dañar el muro. En respuesta el desconocido sacó su revólver y tras un forcejeo mató al agente. Luego empezó a disparar indiscriminadamente contra las personas que se encontraban cerca. De un vagón del tren, bajó un albañil, de 58 años, que intentó desarmar al atacante y también cayó abatido ante la mirada de decenas de personas.
El agresor corrió hacia un vagón del tren y recargó su pistola para seguir disparando, mientras gritaba a la gente: “No tengo nada en contra de ustedes, esto es en contra del Gobierno”. Gabriel Sánchez, testigo del tiroteo, declaró que el asesino se justificaba gritando que el ataque “era en nombre de Dios, que el Gobierno te mata de hambre y que nos pusiéramos a rezar”.
Tras varios minutos de palabras incoherentes, el sujeto fue sometido por policías judiciales que le dispararon hiriéndolo en el hombro. Siete personas resultaron heridas.
Toda la escena del tiroteo y posterior captura fue grabada por las cámaras de seguridad del metro y transmitida en la edición nocturna de los noticieros mexicanos.
Ayer, la estación del tren lucía fuertemente vigilada por agentes policíacos que revisaban al azar a varios usuarios. Según las autoridades, se designó desde ayer 1,600 policías y 3 mil agentes de seguridad que patrullarán las estaciones de ahora en adelante.
El procurador general de Justicia de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, identificó al presunto agresor como Luis Felipe Hernández Castillo, de 38 años, agricultor originario de Lagos de Moreno, Jalisco. Agregó que no se le encontraron rastros de drogas tóxicas.
Durante su confusa declaración ante las autoridades, Hernández Castillo atribuyó su acción a motivos religiosos y a la mala actuación del Gobierno. Mancera declaró a la prensa que el agresor “no se arrepiente”. (Con información de AP, DPA, El Universal, Milenio)
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