Y allí está la madre de Myrna Mack, con su dolor a cuestas. ¿Cómo habrán sido las puñaladas? ¿Cómo la primera? ¿Un golpe seco? ¿Unida acaso al lacerante insulto? ¿Se habrá dado en el crimen una saña brutal sobre su vientre? Myrna Mack dejó una hija. ¿Cómo habrá sido entonces y seguirá siendo su vacío?
Helen, hermana de Myrna, y hasta entonces dedicada tan sólo a sus asuntos, libró la más admirable de las batallas que se haya librado entre nosotros para lograr el esclarecimiento del crimen, su persecución y su castigo.
Se preocupó así por otros crímenes y por todo el sistema de justicia y, de esa manera, se propuso mantener viva a su hermana para siempre –tal el origen de la Fundación Myrna Mack y su prestigio–.
El origen de Madres Angustiadas se encuentra en el flagelo del asesinato y el secuestro, crímenes sufridos por estas en sus seres más queridos. ¿Cómo reponer una vida? ¿Cómo restablecer las heridas de un secuestro? También estas, partiendo del dolor individual sufrido, se sobrepusieron a su propia tragedia y se interesaron por las tragedia de los otros. Enfrentadas a un muro de indolencia. Víctimas ya no sólo de los criminales sino de las autoridades y del sistema de Justicia – Sumados a la tragedia, la indiferencia y el escarnio. se propusieron también cambiar las cosas.
¿Su meta? La seguridad y la justicia, para que nunca más se vuelvan a repetir atropellos semejantes y –si se llegaran a dar– se persiga y se castigue a los culpables.
Pienso que en estas y en otras organizaciones similares, ¿cómo apagar en las desapariciones forzosas esa angustia que no cesa? Se han dado grandes aciertos pero, también, gravísimos errores y que muchas de ellas se han involucrado incluso en la política –la tentación de incidir sobre la realidad y cambiar el curso de las cosas se justifica tanto en ellas pero, ¡claro está!, expuestas a sus sesgos– se hicieron de algún modo del Consejo de Seguridad Nacional, determinaron la escogencia de los últimos fiscales y han presionado y presionan, sobre la nominación de magistrados y de jueces y, ¡remedio más peligroso que la misma enfermedad!, sobre los fallos judiciales.
Muchos errores cuando se juega, a la vez, el papel de la original Antígona pero con los poderes –ya ganados y no admitidos– de Creón. Incidentes sobre la Policía y sus sucesivas depuraciones fracasadas… Incidentes ya, pero sin aceptar sus errores cuando inciden. ¡Bonitos fiscales generales nos han dado!
Y, sin embargo, a pesar de todo, vuelvo al origen: están en su derecho y, en su caso, todo exceso y todo error, se justifican. Por lo demás su protagonismo habrá de proseguir –tal mi sentencia– en tanto persista la ineficiencia de las instituciones del Estado y seguirán ocupando todo el espacio de la sociedad civil. Qué es la sociedad civil en tanto que esta –como un todo– no se organice y los ocupe.
En ellas, por su origen, todo exceso y todo error se justifica pero también es importante que aquellos que están llamados a la objetividad, sepan tenerla, resistan a errores y excesos y sepan encauzarse, siempre, dentro de los implacables silogismos de la ley.
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