El 1 de octubre, Día de la Niñez en Guatemala, es sin duda una fecha fundamental para la democracia. A través de mis vivencias en varios países del mundo me he dado cuenta de que la salud de una democracia se mide, en primer lugar, por cómo logra hacer realidad los derechos humanos de la niñez. Y es contra ese estándar que debemos medirnos.
Puestas así las cosas, está claro que la democracia en Guatemala se encuentra muy enferma. Muchos niños y niñas guatemaltecos ven sus derechos humanos violados, ya sea por situaciones de violencia y abuso, o por situaciones de pobreza. Acosados entre la impunidad criminal y el hambre, los niños y niñas crecen acostumbrados al maltrato verbal y físico, al racismo, a las carencias nutricionales, a las enfermedades prevenibles, y a la escasa y mala oferta educativa.
Por supuesto que cosechamos lo que sembramos. De tal manera que cuando nuestros niños y niñas alcanzan la adolescencia tienen dos grandes sueños en su mente: o emigrar a Estados Unidos y progresar lejos de estas tierras, o integrarse a una mara que los proteja de una sociedad abusadora y les cree una falsa seguridad a través de la criminalidad y el tráfico de drogas. La respuesta de nuestra sociedad no puede ser más cínica: vivir de las remesas de los migrantes y asesinar a adolescentes involucrados en las pandillas.
No todo está tan mal, dirá el optimista. Y ciertamente si comparamos nuestra situación actual con la de hace 30, años podemos ver que se nos mueren menos niños y niñas menores de 5 años, logramos darle educación primaria a casi el 100 por ciento de los que cumplen 15 años, y tenemos más niños y niñas indígenas capaces de progresar sin necesariamente tener que negar su cultura o sin tener que caer muertos tempranamente, producto del genocidio durante el conflicto armado.
Todo eso es bueno. Pero podría ser mejor, mucho mejor. Sobre todo porque tenemos los recursos económicos para mejorar la calidad de vida de los niños, niñas y adolescentes. Lo que nos faltan son instituciones y servicios que lleguen hasta el más débil, y un mayor presupuesto público orientado prioritariamente hacia la inversión más rentable en el mundo: la niñez.
Los ciudadanos de este siglo ya empezaron a nacer. Ojalá esta sea la centuria en que finalmente ser niño o niña en Guatemala sea sinónimo de paz, respeto a la diversidad, progreso social y libertad. Piense en esto hoy mismo, cuando tenga la dicha de abrazar y besar a una guatemalteca o guatemalteco del siglo XXI. ¡Feliz Día del Niño!
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2 comentarios:
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2009-10-01 07:44:29 horas)
La violencia nace en el seno familiar y de ahi se desborda hacia las calles.
Dentro del seno familiar el Estado poco puede hacer, pues esta protegido por la Constitucion al dejar en mano de los padres la educacion de los hijos. Que puede ensenarle una padre a un hijo, en el caso de Guatemala? Cuantos padres "modelo" tendremos? Me temo que el porcentaje de "malos padres" sea muy alto (70%?).
Si queremos combatir la violencia, debemos por no ser violentos en casa. Fuera de la casa todo es "la ley de la selva" y la necesidad de proteccion hace que los ninos "de la calle" (afrenta grande para una sociedad como la nuestra) busquen el cobijo que no tuvieron en casa.
ES un tema para meditar y tomar conciencia de la violencia se puede y debe de combatir con inteligencia. No con mano dura.
Ojala los lideres politicos con aspiraciones a SER ESTADISTAS tomen muy en cuenta esta columna, que aunque incompleta por razones de espacio, aborda un tema de interes socila muy importante.
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2009-10-01 07:43:38 horas)
La violencia nace en el seno familiar y de ahi se desborda hacia las calles.
Dentro del seno familiar el Estado poco puede hacer, pues esta protegido por la Constitucion al dejar en mano de los padres la educacion de los hijos. Que puede ensenarle una padre a un hijo, en el caso de Guatemala? Cuantos padres "modelo" tendremos? Me temo que el porcentaje de "malos padres" sea muy alto (70%?).
Si queremos combatir la violencia, debemos por no ser violentos en casa.
Fuera de la casa todo es "la ley de la selva" y la necesidad de proteccion hace que los ninos "de la calle" (afrenta grande para una sociedad como la nuestra) busquen el cobijo que no tuvieron en casa.
ES un tema para meditar y tomar conciencia de la violencia se puede y debe de combatir con inteligencia. No con mano dura.
Ojala los lideres politicos con aspiraciones a SER ESTADISTAS tomen muy en cuenta esta columna, que aunque incompleta por razones de espacio, aborda un tema de interes socila muy importante.
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
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