Así, como descubriendo el agua azucarada, se tuvo la “innovadora” idea de que no se reeligiese a ninguno de los magistrados que integran la Corte Suprema de Justicia, tal la piedra filosofal de lo propuesto, pero, ¿saben una cosa? Hace cinco años, ¿acaso lo había usted olvidado, amigo lector?, también se hizo lo mismo…
En efecto, tampoco aquella vez se permitió la reelección de uno solo de los magistrados que integraban la Corte Suprema de Justicia. ¡Eureka! Se decía con euforia ¡todos barridos! Y así, con brand new, flamantes “caras nuevas”, se esperaba un excelente resultado. ¿Cuáles –cabe preguntarse a estas alturas– los resultados obtenidos? ¿Acaso no hubieran tenido alguna utilidad, la continuidad y la experiencia?
La propuesta esta vez fue ni más ni menos que la misma: que no se reeligiese a ninguno de los actuales magistrados, la mejor forma –haciéndose lo mismo– de que volvamos a tener, los mismos resultados. ¿Cuál podría ser la diferencia? ¿Será que la administración de justicia se resuelve con virginales (¿?) rostros nuevos?
En nuestro trágico humor chapín podríamos hablar –“¡me produce ternura tanta ingenuidad!”– de: la “revirginización rostril” de la justicia.
En los países en que mejor funciona el aparato de justicia, ¡la integración de los tribunales se sustrae de este tipo de vaivenes y se procura porque la carrera judicial se prolongue, incluso, de por vida. ProReforma –cabe señalarlo– tiene toda la razón en este aspecto.
La grotesca generalización realizada: ¡que no se reelija a ninguno!, habrá de ser la mejor forma de que jamás logremos la excelencia, confundidos unos jueces con los otros, como que si todos se tratasen de lo mismo. ¿Por qué no evaluar las ponencias de cada magistrado? ¿Por qué no evaluar el desempeño de cada uno? ¿Por qué no separar las virtudes de los vicios?
¡Todos a la m...! ¡Apestan! Recién bañaditos –en aguas de rosas– los que vienen para que, así, –una vez más– la historia se repita… En mi criterio, si un magistrado vale la pena, debe quedarse, no importando que esto riña con la resobada “idea” de la no reelección, uno de los factores que nos tiene como estamos.La no reelección genérica es uno de estos y constituye la negación misma de la carrera judicial.
Aquel juzgador que haga bien su trabajo debe conservarlo de por vida, evaluado tan sólo por sus méritos. ¡Seamos capaces de tirar al cajón de la basura, pues, en el futuro –puesto que no han servido para nada– las generalizaciones arbitrarias!
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5 comentarios:
yahaira puac: (2009-10-12 11:04:35 horas)
Es verdad necesitamos justicia y debemos empezar con apoyar a aquellos magistrados que si hacen un buen trabajo, como en todo hay malos y buenos.
¡Buenas noticias!
Hay magistrados que merecen la pena reelegirlos por su experiencia, méritos, preparación entre otras virtudes.
No llevemos gente que por su O experiencia creemos que serán mejores, aprenden malas manias y el poder los ciega.
apoyemos a los buenos que ya tienen experiencia.
Yasmin del valle: (2009-10-12 10:58:14 horas)
Es algo que debemos evaluar y apoyar a aquellos que estan haciendo un buen trabajo y apoyarlos y a los malos definitivamente sacarlos.
Pero creo que hay magistrados buenos y que deben seguir.
Estimado Licenciado, tiene usted toda la razón al escribir este artículo, ¡su opinión es muy válida!
Opinión que debemos tomar en cuenta y que no todos los magistrados son malos hay muy preparados, educados y con ese don de gente.
Debemos apoyarlos que administren una justicia pronta y cumplida por el bien de nuestro país.
Sebastian Echeverría: (2009-10-12 10:46:13 horas)
Tiene razón, existen buenos magistrados que vale la pena conservarlos, no todos son malos.
Como en todo siempre hay algo bueno, gracias Licenciado por hacer vernos esto.
saludos.
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2009-10-12 09:02:06 horas)
Lo que apesta es que el CANG cobije a los corruptos y CONSTITUCIONALMENTE se tiene que elejir entre ellos. No hay opcion.
1) Estoy de acuerdo que los magistrados deben ser vitalicios y que la edad minima para acceder a ese puesto sea de 60 anos.
2) Que cada magistrado sustituido sea objeto de escrutinio publico.
3) Que la carrera judicial sea precisamente eso. UNA CARRERA JUDICIAL in situ.
4) Que la honorabildad debe estar sujeta a escrutinio publino, Talvez los abogados y notarios lleguen a ser respetados por la sociedad si saben que su honorabilidad depende de la opinion que tengamos de ellos. Por hoy la opinion generalizada es que parecen BANANOS. Y a los abogados y notarios no les hace mella si no forman parte del folclor chapin.
Hay que seguir debatiendo sobre el tema. EL organismo judicial ES TERRITORIO DEL CANG.
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
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