Durante los días que ocuparon primeras planas las noticias sobre la elección de los nuevos magistrados, pude constatar que algunos periodistas utilizaban la palabra “jurista” como sinónimo de abogado. Si bien, todo jurista es abogado, no necesariamente todo abogado es jurista. Me baso en lo que el ilustre y recordado profesor emérito de la UNAM, don Ignacio Burgoa Orihuela, dejó dicho en su pequeña pero profunda obra titulada El Jurista y el Simulador del Derecho. Para ser jurista se requiere, en suma, ser un cultor del Derecho y no simplemente de las leyes. Para ser jurista, dice el doctor Burgoa, indispensablemente se debe ser libre, auténtico, veraz, honesto, con una clara vocación cívica de servicio y ante todo, con un hondo sentido de justicia, no sólo en lo que tradicionalmente se considera como justicia conmutativa (dar a cada quien lo que le corresponde), sino, por modo primordial, en lo que debe entenderse por justicia social. Si una sola de estas características falta, no se es jurista, por muy graduado, se pueda ser en licenciatura, maestría y doctorado en Derecho.
En esa misma obra, el connotado autor hace una tipología del jurista y define además, qué otras características deben presentarse si un profesional del Derecho se dedica a ser abogado, profesor de Derecho o juez. Me pareció entonces que, como una manera de exaltar la labor que les corresponde desempeñar a todos los recién elegidos magistrados, es motivador señalar cuáles son esas otras características adicionales que deben presentarse para que un magistrado sea un verdadero jurista.
El juez o magistrado debe ser un jurisprudente. Es decir, un sabio del Derecho. Denotaría un ingente despropósito que el magistrado estuviera afectado de ignorantia juris. El hondo sentido de justicia social cobra especial importancia en el magistrado, para no ser un frío o inerte aplicador de la ley. La imparcialidad e independencia, así como el valor civil, son indispensables para mantener el equilibrio entre las partes contendientes y para resistir a toda clase de influencias que provengan del poder público o de la corrupción. El magistrado jurista coadyuva directamente en la consolidación de un verdadero Estado Democrático de Derecho mediante su recta, razonada y prudente interpretación y aplicación del derecho a los casos concretos.
Es el que hace que el ideal de justicia, como estrella en el firmamento, no se sienta inalcanzable.
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7 comentarios:
anibal perez: (2009-10-16 19:50:11 horas)
A veces encontramos una cátedra magistral en el lugar menos pensado como hoy tuvimos la suerte de toparnos con el artículo de Castellanos Howell. Este articulista se está ganando, a pulso, su estatura de coherencia, claridad, integridad e ilustración que hace destacar, solitos, a los mejores. Que buen tipo es el Howell!: nos regala, solícito, sus mejores reflexiones y no nos niega acceso a sus verdades particulares ni a las generales como muestra de una meridiana falta de egoísmo. Oscar Marroquín, Rubén Zamora, Pérez de Antón, de La Horra, Dina Fernández, Mario Roberto Morales y tantos mas nos indican que la intelectualidad guatemalteca sigue viva, vigorosa y siempre, como "este" Howell, nos dan respiros con bien logrados articulitos que son muestras de increíble lucidez en el país de la perpetua oscuridad (pero que ya oteamos algo de luz debido a sus tremendos artículos)
Martín Guzmán: (2009-10-16 15:33:34 horas)
Acertada la opinión del Lic. Alvaro Castellanos. Agrego que las Facultades de Derecho de la República tienen un sentido llamado de responsabilidad a formar juristas en las aulas universitarias, es decir, profesionales que, además de operar con técnica y ciencia el Derecho, brillen por sus dotes éticos y morales.
Pablo Huinil Escobar : (2009-10-16 12:08:41 horas)
Es una llamada de reflexion a los abogados corruptos. Felicito al Se;or Alvaro por su analisis que nos hace pensar que los periodistas no tienen esa capacidad de analisis y si lo tiene
Pablo Huinil Escobar : (2009-10-16 12:07:42 horas)
Es una llamada de reflexion a los abogados corruptos.
Felicito al Se;or Alvaro por su analisis que nos hace pensar que los periodistas no tienen esa capacidad de analisis y si lo tiene
sergio licardie V: (2009-10-16 11:51:28 horas)
Pero estructuralmente hay que hacer una serie de cambios. 1.- la aplicación de las leyes se ha vuelto un coto de caza de abogados y debe de haber cambios a esa condición de inequidad, exclusión. Otros casos los maestros quieren ministros maestros, los médicos quieren médicos en los hospitales pero no saben administrar, etc. En los niveles de decisión, dirección, administración, etc. debe de darse oportunidades a otros sectores profesionales más idóneos y con la preparación respectiva. 2.- Hay que derribar la Cortina de hierro de los abogados para que otros grupos profesionales puedan optar. Eso se logra con cambios en ese larguísimo tiempo de estancia en el sistema educativo profesional y después del bachillerato crear variantes legales docentes, administrativas, etc. y también salidas a nivel de maestrías especializadas que abran sus puertas a otras experiencias. 3.- capacitar y profesionalizar a todos los elementos que son explotados en los juzgados que tienen evidente capacidad, que sustituyen autoridades y son los cajones donde hay que depositar el dinero. 4.- elección y reelección para optar a los cargos por voto directo de las comunidades involucradas en los niveles mas bajos y en los altos buscar otras formas para no dañar procesos de elección. Estos cambios permitirán que el mercado trabajo de la ley tenga otros límites y otras formas de analizar las cosas en conflicto.
Alexis Carreño.: (2009-10-16 10:38:28 horas)
Correcta la premisa, NO todos los abogados son Juristas,para hacerse acreedor a esta ultima calidad, hay que saber Derecho, y no sòlo un almacenador de leyes o tècnicos. El hecho de entrampar procesos y desarrollo de la justicia, no es serj urista, muchos guizaches, lo hacen con una capacidad asombrosa,son audaces. El Jurisconsulto es otra cosa, en la antigua Roma la Iuris-Prudentia, es algo admirable. Aquì lo que ha predominado es la guizacherìa, mà xime cuando en la Facultad de Derecho de la Usac., se suprimieron cursos como el D. Romano, Criminologìa y otros, que fueron sustituìdos por una serie de sociologìas,ahora es la cosecha confusa, pocos Juristas. Insistimos "Si eres Santo , reza por nosotros, mas si eres prudente, gobièrnanos." Pero actualmente los "estudiantes" de leyes, que no de derecho, llaman a esta exigencia "viejadas" , pero cuanto llanto y clamor de justicia por haberse faltado a la PRUDENCIA. Un buen ABOGADO es un universo de cultura.
José Antonio Montes: (2009-10-16 08:22:53 horas)
Edmundo Vásquez Martinez encaja plenamente en la defnición de jurista que señala el autor. Era un hombre libre, auténtico, veraz, con una clara vocación cívica, un hondo sentido de justicia y ante todo, absolutamente incorruptible. Pareciera, en ocasiones, que no hay una nueva generación de grandes hombres y mujeres como la suya que los reemplace.
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