Marta Sandoval
En la Sierra de las Minas nunca se firmó la paz. Allí un grupo de 82 guerrilleros sigue sin ser desmovilizado, viviendo en los campamentos creados en los años sesenta. Aunque ya tienen claro que es época de paz, no dudan en volver a pelear si hace falta. Heridos, olvidados y empobrecidos, pasan los días recordando los tiempos –para ellos gloriosos– en que empuñaron un fusil.