Han discurrido largas décadas de historia patria sin que recuperemos la dignidad nacional y los rudimentos democráticos, defenestrados con la traición militar y extranjera al gobierno revolucionario de Jacobo Arbenz. Los hechos y la herida subsecuente están ampliamente documentados, sin embargo, 65 años después, el país no retoma el rumbo. No hemos logrado reencauzar el desarrollo nacional, la exclusión se ha enraizado, la pobreza y el racismo cabalgan sobre la espalda popular e indígena. Seguimos buscando en postulados exógenos la senda del progreso, sin lograrlo. Nos adherimos a tratados comerciales contrarios a nuestros intereses. Entregamos suelo y subsuelo a cambio de regalías, hipotecando naturaleza y territorio. Nacionalismo, soberanía y solidaridad han quedado para los discursos oficiales.
Lejos está de concretarse la propuesta lanzada por Arbenz Guzmán en su discurso de toma de posesión en 1951: “Nuestro gobierno se propone iniciar el camino del desarrollo económico de Guatemala, tendiendo hacia los 3 objetivos fundamentales siguientes: convertir a nuestro país de una nación dependiente y de economía semicolonial en un país económicamente independiente…”; más bien, durante estos 65 años, la dependencia se ha acrecentado en términos económicos, políticos y comerciales. Es decir, el objetivo de Arbenz se frustró; por el contrario, los intereses “liberacionistas” parecen haberse concretado. Para la población, el recuento es amargo: 51.1 por ciento en situación de pobreza, 15.2 por ciento en pobreza extrema. A esto habrá que agregar el costo humano que provocó, el intento de revertir la “liberación”: 200 mil muertos, más de 40 mil desaparecidos, alrededor de 500 mil personas desplazadas de sus hogares, 400 aldeas arrazadas; es decir, la “liberación” se consolidó con la barbarie.
Sesenta y cinco octubres no han bastado para modificar la situación de la propiedad en el campo. Ya en 1951 se justificaba así el Decreto 900: “Considerando, que la concentración de la tierra en pocas manos, no sólo desvirtúa la función social de la propiedad, sino que produce una considerable desproporción entre los muchos campesinos que no la poseen, no obstante su capacidad para hacerla producir y unos pocos terratenientes que la poseen, en cantidades desmedidas, sin cultivarla en toda su extensión…”. Año 2003, último censo agropecuario: 3 por ciento de los productores acapara el 70 por ciento de la tierra productiva. Parece que nos hemos detenido en el tiempo. No es difícil colegir entonces que poco ha cambiado para campesinos e indígenas y que los postulados de la revolución siguen vigentes, especialmente, la necesidad de emprender una reforma agraria integral, en tanto ruta incluyente al desarrollo nacional.
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5 comentarios:
vinicio guerra: (2009-10-25 08:18:10 horas)
Se sigue diciendo medias verdades, lo que equivale a mentiras completas. Se sigue tergiversando el sentido del 20 de Octubre y lo ocurrido 10 años después.
EL 20 de octubre es un movimiento de todo el Pueblo guatemalteco, no de unos excluidos o resentidos, es de todos, ricos y pobre, que deseaban sacudirse el yugo de la dictadura. Los mismo EEUU apoyaron de buena gana el movimiento. Y reconocidas personalidades, que no tenían un ápice de comunistas o izquierdistas, estuvieron liderando el movimiento aun a riesgo de sus vidas.
Pero lo del 54 era una patria dividida, una patria ensangrentada por el odio comunista, no había nada de "alicia en el país de las maravillas" como lo quieren manipular los de la izquierda radical. Esos que siguen sembrando odio, en lugar de construir patria, esos que aun ven en la valencia la solución a sus resentimientos.
Cuantos testimonios he oído de gente que vivió el terror de los años del decreto 900! Ni uno, no siendo terratenientes ni "ricos", y que no son unos "extremista wash coco", se expresa con alegría de aquellos años de dolor y odio. Cual "primavera democrática"? Quia! Reconozcamos toda la historia, no solo la que nos conviene a nuestros intereses mezquinos.
Por una patria en verdadera Libertad y Justicia! Viva Guatemala!
John Bailey: (2009-10-22 09:47:08 horas)
Siguen los resentidos sociales, comunistas frustrados pensando en reforma agraria, cuando en el mundo moderno se muestran claramente los ejemplos de progreso logrados a base de desarrollo industrial.
Maria (Chiqui) Ramirez: (2009-10-22 09:34:44 horas)
Las razones y motivaciones que dieron inicio a los 36 años de lucha armada en Guatemala, siguen vigentes.
Los que alienados por el consumismo, todavía, podemos comer tres veces al día, nos cubrimos de indiferencia para justificar el no comprometernos a construir un país diferente, ya no a través de las armas, pero si, de la aplicación de la democracia real, del Estado de Derecho, de la participación ciudadana.
Otto R. Menéndez: (2009-10-22 09:18:06 horas)
Agregue, entre otros, lo siguiente:
1. En muchos actos conmemorando el “20 de octubre”, la audiencia fue pírrica. Ya pocos la recuerdan; y
2. Muchos se han quedado en los logros que permitió hace 65 años la revolución de octubre
Sergio Pivaral: (2009-10-22 05:24:49 horas)
Pareciera que estos temas no llegan a la gente. Pareciera que el nivel de violencia "común" tiene una función en invisibilizar las cosas importantes. Cómo hablar de genocidio o de justicia social con angustia de salir a la calle? ... o con "las penas" para terminar de pagar las cuentas del mes.
Mi impresión, es que la violencia se ha exacerbado intencionalmente. No basta el crimen organizado. Se necesita algo más que eso para mantener al país en esta sitiuación.
Se percibe una especie de asociación narco-militar que consigue mediante el terror, las extorsiones, el secuestro, un estado permanente de crisis, ideal para que la gente no hable de este tema: la tierra, o los derechos civiles, o cualquier otro tema que nos oriente hacia un modelo de desarrollo más humano.
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