El activo más preciado de la democracia en Centroamérica –procesos electorales competitivos– se ha deteriorado. En Honduras ocurrió un golpe de Estado; en Nicaragua hubo irregularidades en la elección presidencial de 2006 y reiteradas denuncias de fraude en los comicios municipales de noviembre de 2008, y ahora el presidente Ortega aspira a la reelección. En Guatemala, en medio de una violencia criminal incontrolable, el presidente Colom ha denunciado planes desestabilizadores.
El problema de gestión electoral en ambientes polarizados es un síntoma de inestabilidad sistémica. Se asocia a la poca independencia de los poderes electorales, pero detrás está la cuestión de ¿cuánta densidad democrática pueden soportar los sistemas institucionales vigentes durante 25 años? En Honduras ocurre un proceso inédito de ruptura del bipartidismo decimonónico. En Nicaragua, los espacios de representación electoral se han restringido desde las reformas de 2000 hasta el punto de crear un cuadro de regresión democrática. Guatemala ha esquivado la polarización desde los resultados electorales de 2003, pero comienza a fermentarse; la percepción entre grupos conservadores sobre un previsible efecto geopolítico contaminante (“populismo chavista”) que sería manifiesto en las elecciones de 2011.
La democracia no está bajo riesgo por la participación ciudadana, que en Nicaragua ha sido alta (79 por ciento), tiende a la baja en Honduras y ha sido irregular en Guatemala. Ni está cuestionada por la baja calidad de participación ciudadana que deriva de distintas dimensiones de la exclusión. Ni por la falta de pluralidad de partidos. Es cierto que en su desapego de promesas y en la orientación de muchas de sus ejecutorias, sigue influyendo en los gobiernos la baja regulación y la pobre fiscalización del financiamiento de las campañas electorales. Pero estos factores no han desatado por sí solos crisis de gobernabilidad.
Las dudas sobre los sistemas electorales sí lo están haciendo en la medida en que exhiben lo que está detrás: la frágil institucionalidad democrática. Bajo este escenario las tareas inconclusas o bien conducidas de manera deficiente por los Estados, pueden acelerar los tiempos políticos. Y es que los problemas estructurales siguen fermentándose. Los Estados han perdido el monopolio legítimo de la fuerza y no han apalancado de manera consistente las tareas del desarrollo humano. En consecuencia existe un clamor social generalizado por la seguridad (Guatemala y Honduras) y la falta de empleo (Nicaragua), y además la confianza social en las instituciones democráticas es bajísima.
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3 comentarios:
Roberto Ximenej: (2009-10-22 10:54:01 horas)
A pesar del que el reclamo tiene lugar, hay que anotar que todo esto es parte y teje de la democracia. Si no pregúnteles a los ciudadanos de EEUU, residentes de la Florida y después a los de Ohio, como se sintieron ser parte de un complot que llevo al poder y aseguro la re-elección desastroso G.W. Bush. Y todo respetando las reglas del juego puestas y compuestas para esos momentos históricos.
Mientras que la lucha para que las demás libertades se resguarden, unas vigilarán a las otras, en su crecimiento, bondades y presencia de la democracia.
Estuardo Castellon: (2009-10-22 10:05:51 horas)
Usted dio en el clavo, las instituciones estan debiles, y los politicos son ambiciosos, y rompen las instituciones, lo cual pone en riesgo a la democracia y pasa lo que paso en Honduras, que por la irresponsabilidad de Zelaya, derivo en lo que usted llama golpe, pero que inicio Zelaya.
En el caso de Nicaragua si veo que este señor Ortega, puede hacer que retroceda la democracia en su pais si el participa, ya que esta quebrantando la institucionalidad de su pais por su ambición politica, ya que se esta pasando la constitución de su pais por el arco del triunfo, ya que en la constitución de su pais hay un articulo que no le permite participar.
Si la cosa sigue asi en centroamerica vamos a retornar al pasado, no se estan dando golpes de estado pero estan dando golpes a las instituciones lo cual hace que despues existan contra golpes, como en el caso de Honduras.
Carlos González: (2009-10-22 07:07:39 horas)
Siempre son atinados los comentarios del Lic. Gutiérrez, hoy no es la excepción, a pesar de haber empleado "decimonónico" para calificar el bipartidismo hondureño, que ni proviene del Siglo XIX ni es anticuado ¿O lo es?.
Seguramente usted, queridolectora, pensará "peccata minuta", con lo que coincido; pero ¿para qué hacer algo regular si se puede hacer bien?
3 comentarios: