Desde hace algunas semanas, pero particularmente en los últimos días, han surgido diversas voces en los medios reclamando una respuesta del Banco de Guatemala frente a la devaluación del quetzal. El golpe en la psicología de muchos conciudadanos no es pequeño, pues nos enseñaron desde niños a estar orgullosos de tener una moneda que se cambiaba al uno por uno frente al dólar. Un orgullo falso, pero finalmente orgullo.
Sin embargo, donde algunos miran una tragedia económica, otros vemos una tabla de salvación, ya que si el quetzal se devalúa suceden tres efectos altamente beneficiosos. En primer lugar, las familias que reciben dólares por sus remesas pueden gastar más. Al hacerlo se benefician no sólo las familias de migrantes, sino comunidades enteras cuya salud económica depende del gasto impulsado por las remesas (tiendas, talleres, vendedores de muebles, albañiles, clínicas, escuelas, y hasta iglesias).
En segundo lugar, la devaluación hace que Guatemala sea un destino turístico más accesible a los bolsillos de unos turistas internacionales que en este momento son más pobres que hace dos años. Esto a su vez representa un beneficio para artesanos, cafeterías, hoteles pequeños (que ponen sus precios en quetzales y no en dólares) y hasta taxistas.
En tercer lugar, la devaluación beneficia a los exportadores. Esto significaba hasta hace algunos años solamente una minoría elitista de la sociedad. Pero gracias a las exportaciones que se generan desde el altiplano, ahora los beneficiarios incluyen comunidades agrícolas, industriales y artesanales que en su gran mayoría son indígenas de ascendencia maya.
Sin embargo, y paradójicamente, la devaluación actualmente no se da por ninguna de estas bondades, sino como resultado de la demanda de algunos especuladores que desean tener dólares para protegerse frente a la inseguridad económica causada por la crisis. Este juego especulativo se traduce en una inestabilidad monetaria que no es buena para el país.
Para evitar dicha inestabilidad monetaria es hora de reconocer que la devaluación, para el tipo de economía que tenemos, es positiva. Esto significa abandonar el esquema monetario vigente y anquilosado, para pasar a un esquema basado en el uso de las mini devaluaciones como mecanismo de control del tipo de cambio, estimulando de esta manera la generación de empleos de una manera sostenible y sostenida. Y voltear la página de la historia en cuanto al manejo basado en metas de inflación, cuyos fracasos acumulados darían para escribir un aburrido libro de economía.
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3 comentarios:
Juan-Antonio: (2009-10-22 10:45:07 horas)
Nuevamente señor Carrera, escribiendo babosadas.
1- No es por orgullo que se desea tener una moneda fuerte. Es una cuestión de consumo.
2- La razon para tener una moneda fuerte es tan clara y sencilla porque TODOS somos consumidores de IMPORTACIONES (aún los exportadores). De acuerdo a su "sesudo analisis" solo algunos reciben beneficios de una devaluación. Usted quiere privilegiar a unos cuantos que reciben dolares pero no ve la otra cara de la moneda que somos toda la población.
Señores del periodico favor No poner a escribir en columnas de opinión a personas que ESCRIBEN A LA "CARRERA"
Fernando, mejor regrese a estudiar economia 1 nuevamente a ver si asi aprende a ver el todo no solo un pedacito o a lo mejor usted ya se volvio fafero de los exportadores
ROBERTO LOPEZ PORRAS: (2009-10-22 10:01:00 horas)
No siempre devaluar la moneda es bueno, la devaluación como la moneda tiene dos caras, en la una se estimulan las exportaciones, el turismo receptivo, las inversiones extranjeras, pero en la otra cara, significa que las importaciones de bienes y servicios se hacen más caras e inflacionarias y en ello se afecta a la industria y a la agricultura que depende de materias primas, insumos, servicios y maquinarias e equipos importados para el proceso agro industrial. Cual es el término medio? Una Tasa de Cambio, neutra que promueva una estabilidad? Creo que no es problema solo del Banco de Guatemala, sino de la política económica del Gobierno central. El Banco de Guatemala es solo una pata del trípode, al final se convierte en solo un ejecutor de lo que determine la Junta Monetaria, pero la Junta Monetaria tambien maneja variables que estan fuera de su control, algunas vinculadas al Gobierno, a la política fiscal, a la política anti-cíclica que en Guatemala no existe. La intervención del Banco de Guatemala en el mercado cambiario dentro de las franjas de acción pára estabilizar la Tasa de Cambio, solo soluciona temporalmente el problema y nuestras reservas Monetarias internacionales no son ilimitadas. El problema es más profundo, es un problema estructural, pero tambien es un problema de la coyuntura de la actual crisis que vive el mundo. Ya pasaron los tiempos en que la tasa de cambio se calificaba de acuerdo con las actividades productivas del país y ahora el Quetzal flota de acuerdo a variables endógenas y exógenas en las cuales no tenemos control absoluto y la Junta Monetaria y el Banco de Guatemala tienen un campo limitado para actuar. Al final un Quetzal devaluado, si bien por un lado estimula las exportaciones, por otro lado eleva los costos de dichas exportaciones ya que los productos exportados contienen insumos extranjeros que el quezal devaluado las hace más caras. El Banco de Guatemala, con toda la sabiduría que tienen en sus profesionales, no es un Alquimista, ni el Brujo de los milagros, asi, aunque en teoría la mejor tasa de cambio es una tasa neutra, en las condiciones actuales esta teoría es solo una teoría.
eduardo herrera: (2009-10-22 03:51:28 horas)
Su analisis es cortoplacista, ya que no es como que Guatemala sea un pais industrial. Casi todo lo que se consume aqui viene de materia prima importada o de alimentos ya preparados para el consumo. Por lo que en el corto plazo, la gente que recibe remesas si va a "ganar" mas. Que en realidad no es como que hagan alguna actividad productiva, o regeneradora de riqueza.
En cuanto a los exportadores, basicamente todas las exportaciones se quedan en manos de pocos (azucar, cafe, banano) por lo que la riqueza no llega a todos. Con el unico punto que estoy de acuerdo es con el turismo, ya que esta fuente si beneficia comunidades. Pero al paso que vamos (Atitlan, Biosfera Maya, Rio Dulce/Manabique) la generacion no sera por muchos anios sostenida.
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