Recién acabamos de celebrar el Día de la Raza, de la Hispanidad, lo que mueve a reflexionar sobre los efectos que el Descubrimiento marcó en nuestra vida. Los conquistadores provenían de diferentes regiones de España, pero la mayor parte de Andalucía, porque el punto de reunión para el viaje fue la ciudad de Sevilla y miles de aventureros se embarcaron en Cádiz. Los agricultores andaluces no actuaban igual que sus vecinos, los castellanos o vascos guerreros, sino traían consigo el sueño de convertirse en señores de “cortijo”, y su identidad los empujaba a rendirse ante el paisaje, la luz, el aire y el clima suave, siempre dispuestos a alcanzar el paraíso con el mínimo esfuerzo. No es por nada que los catalanes los menosprecian y critican de holgazanes, lo cual se extrema entre los separatistas. Una vez en estas tierras, los andaluces fundaron las nuevas ciudades no en puertos o climas tórridos, convenientes para la producción, sino en parajes hermosos, donde se apreciaban los volcanes prehistóricos activos y las cadenas de montañas, con pedazos de cielo azul y clima templado, aunque fuera tan difícil llegar por los vericuetos de cabras. Tal es el caso de La Antigua, donde edificaron casas inmensas con patios sevillanos, búcaros y pilas donde corre el agua idolatrada por los árabes en Granada, y corredores deliciosos. A los andaluces les atrajo la tierra fértil para la siembra y la ambición de una vida cómoda mientras sus “sirvientes indios” (sobrevivientes a la inmensa mortandad Kaqchikel de 1521 que produjo la gripe de coche que trajo Colón a las Antillas en su viaje de 1493) trabajaban la tierra, y sus “esclavos negros”, secuestrados de África, se encargaban de las tareas pesadas.
A los andaluces se les califica de ociosos y tuvieron fama de contrabandistas, así que en materia de comercio, algunos hicieron por acá su fiesta. Ya Ortega y Gasset en su Teoría de Andalucía los describió como un pueblo que “en vez de esforzarse para vivir, vive para no esforzarse, hace de la evitación del esfuerzo principio de su existencia”. Lo cual no es peyorativo, sino una descripción de su actitud vital. Para el caso nuestro, esto significó la costumbre de poco trabajo y hasta diversión mesurada. Todo es poco, de allí nuestra costumbre de llamar con diminutivo las propiedades: mi casita, mi carrito, mi noviecita, mi sueldito, mis hijitos… La vida en estas tierras se confirmó casi contemplativa y de poca ambición, más para los pobladores invadidos, deparados a la servidumbre, quienes aprendieron que el trabajo es una tortura no gratificante, que debe realizarse sin afán. Los pueblos indígenas explotados y mal tratados, optaron lógicamente por no hacer un tanto más de aquello que se les demandaba, ni un minuto extra, porque no tenía sentido hacerlo.
Es por eso que hoy día, 500 años más tarde, en Guatemala trabajamos por herencia según la ley del mínimo esfuerzo, y los contrabandistas se enriquecen a su antojo.
Muy interesante revision del Sr. Mendez V., que me hace recordar a aquellos 'moros chicoteadores de patojos en los pueblos como El Progreso.'
No cabe duda que en la peninsula iberica si habia un regular mosaico de razas, algunas de las cuales, pues no se llevaban muy bien entre si... que digamos. Y eso sin llegar a generalizar! Por ejemplo, hay dos teorias contradictorias respecto del apellido: Zamora. Unos dicen que fue apellido neto espagnol. Otros, que mas bien provino de la falta de pago por los principales de toda una ciudad, a unos mercaderes arabes conocidos por 'Zamuri'; por lo que luego de una anualidad vencida, pasaron a cuchillo a todo varon y se quedaron con sus propiedades, mujeres y hijas. De alli el dicho popular, "No se perdio Zamora en una hora."
Hubo algunas excepciones ante esa centenaria rivalidad? -Si las hubo: un asturiano, don Sancho Alvarez de las Asturias y Nava, amaba las leyes y la paz! Al parecer, por detestar el la carrera de las armas, lo enviaron lejos sus parientes, con su tio don Sebastian. (Tal y como lo admite en sus fidedignas memorias, recopiladas por Elisa Hall en "Semilla de Mostaza"). Y don Juo Vico de Cornado, un vazco-frances (emparentado como sus hermanos que llegaran: uno a Guatemala, otro a La Florida, y aun otro a California), quien habiendo tenido cargos de cierta relevancia en otras provincias de Centro America, aseguraria luego un trato mas justo a los indigenas en Costa Rica. No es casualidad que mi hija mayor se llame Irene (= paz); pues desciende de ambos, aunque tambien de Jorge de Alvarado!
Aca vino tambien una mayoria no espagnola, sino mas bien Sefardi (o 'marranos' que sobrevivieran a la tal 'gripe de coche' y a la igualmente peligrosa codicia de los ecleciasticos y los reyes espagnoles...) y mediterranea, que gustara de la tertulia, la convivencia vecinal, las fiestas y parrandas, los negocios, mas no asi del andar de pendencieros... acercandose mas pues al incipiente ideal de una democracia agraria, si bien a la Jefferson, con esclavos y todo. (Tal como se lee en diversos libros de historia).
Su particular modo de ser impaciento hasta a un amigo (si bien catalan, y de una generacion previa), Don Pepe, quien les endilgara aquello de 'domesticados!'
Mardoqueo Aguilar: (2009-10-22 10:32:33 horas)
Había leido que los españoles que vinieron en tiempos de la conquista eran holgazanes y hasta delicuentes, pero no conocia parte del sustento historico. Muy buen artículo para utilizarlo como base para cambiar la mentalidad de nuestro pueblo.
Raul Osegueda: (2009-10-22 09:41:56 horas)
Sr. Mendes Vides, Que exacto es en su articulo y ahora ya saben muchos Guatemaltecos el porque somos como somos descendientes de Arabes con Turco y mezcla local producto que no es apetecible pues tracalas,hacer dienro con poco esfuerzo,mentir,incumplido no es la formula para mantener una sociedad sana tranquila y sin violencia. Si le diio al clavo en la mera cabeza.
Carlos González: (2009-10-22 07:24:02 horas)
Déjeme continuar: ¿Se usan diminituvos indiscriminadamente por nuestros ancestros sevillanos o por los indígenas? ¿Se trabaja lo menos posible por cuál herencia: La hispana o la autóctona? Lo de los diminutivos no sé. Me dan la idea de apocados, tímidos, temerosos de no "quedar bien" o peor, " quedar mal". La tendencia al mínimo esfuerzo me parece que viene de antes: Adán y Eva. Todo el mundo hace nomás lo necesario, claro, los bárbaros del norte necesitaban hacer mucho, allá ellos.
carlos González: (2009-10-22 07:15:19 horas)
¡Olé maestro! Ha descubierto el orígen ígnoto y remoto de la influenza A1H1N1 (no sé si esas son las siglas oficiales de la "gripa porcina", es decir de la "gripa coche". Dejo pasar la licencia poética "miles de aventureros" como eufemismo de "muchos". Ni remótamente es cierto, pero se oye mejor.
Luis Hernandez: (2009-10-22 06:42:26 horas)
me parece racista y discrimador este articulito...
primero que todo, los que nos conquistaron pues fueron mas invasores y venian con la idea de conquistar y explotar, y tampoco venian sin guias de donde fundar sus ciudades, para el autor podria ilustrarse un poco hacerca de la conquista de los espanioles (no tengo enie ni tildes), si lee el libro de Ines de mi alma de Isabel Allende, ahi puede ver un poco de los principios que se basaban los espanioles para fundar ciudades y no era a lo bestia como el asume.
Se le olvida que Guatemala tiene dos terceras partes de montanias...
Otra cosa que no es mas que ignorancia es decir que los indigenas son pobres porque quieren, al contrario muchos trabajan y mas duro que nosotros y ganan mucho menos por la falta de oportunidades de un estado que ha sido mantenido para las clases oligarquicas que vienen desde la conquista y siguen explotando al pais y no pagan impuestos
Si habla con cualquier persona estudiada (sociologo, economista,... o informada) y le dice ese argumento de que los pobres son pobres porque quieren... creame que lo unico que refleja es no solo ignorancia sino falta de respeto al trabajo de la gente pobre que es explotada y que su trabajo vale mucho mas de lo que le costo a esta persona escribir este "articulito"
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