Ustedes recordarán el sainete que escenificó Hugo Chávez en la Asamblea de la ONU hace tres años, para describir a George W. Bush como un Satán que siempre dejaba un rastro de azufre a su paso. Esa payasada mostró que el caudillo venezolano tiene una divertida vena humorística de la que muchos de sus colegas latinoamericanos carecen.
Uno pensaría que ante ese tipo de chacotas y guasas, sus seguidores también serían capaces de sonreír ante las anécdotas que se cuentan en los medios acerca del rollizo coronel. Sin embargo, tal como le ha sucedido recientemente a Michael Moore, los fieles chavistas no dejan que nadie toque a su santón ni siquiera con las manos lavadas en alcohol.
Según reporta el New York Times en su edición del lunes, Moore “a quien no se puede señalar de agente de la CIA ni de espía del Pentágono”, contó en un programa de TV en la cadena ABC que él y Chávez se habían bebido entre los dos nada menos que una botella y media de tequila. Según Moore, esto habría ocurrido en Venecia, cuando ambos coincidieron ahí en septiembre para la presentación del documental de Oliver Stone Al sur de la frontera (South of the Border), en el que Chávez es uno de los personajes centrales. Para mayor inri, Moore contó en tono divertido que había confundido al canciller venezolano Nicolás Maduro, quien es bastante fornido, con uno de los guardaespaldas de Chávez.
Aunque no hubo reacción de parte del gobierno venezolano, varios de sus acólitos, en cuenta la abogada estadounidense Eva Golinger, han señalado a Moore de “cobarde”. Golinger ha dedicado su vida reciente a desvelar la intervención de Estados Unidos en Venezuela y es autora, entre otras obras de Bush vs. Chávez: la guerra de Washington contra Venezuela. En los medios chavistas le han exigido a Moore que se desdiga de sus palabras.
La reacción hacia Moore sigue un camino marcado hace dos años, cuando una jueza impuso una multa al diario Tal Cual, por haber utilizado el nombre de la cuarta hija del presidente venezolano en una carta en la que hacía broma de políticas del Gobierno.
Conocemos la capacidad del Presidente venezolano para ridiculizar gente y países que no le simpatizan, pero no sabemos si será capaz de reírse de las chanzas que se basan en su estilo tan particular de desenvolverse en público. Cuando sucedió lo de la multa a Tal Cual, se dijo que la juez había actuado obedeciendo órdenes directas de Chávez, por lo cual no sería aventurado pensar que el caudillo de la Alba no acostumbra a reírse de sí mismo.
Moore está a salvo de multas, cárcel y cancelación de licencias, pero seguramente habrá de trabajar duro si quiere recuperar la gracia del máximo líder de la izquierda latinoamericana.
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