Maurice Echeverría / Buscando a Syd maurice@elperiodico.com.gt
El café ha tardado varios siglos en convertirse en un instante de ocio. El fulano que se toma tan tranquilo cualquier bebida caliente en un coffee house de la zona 10 ignora acaso que para que ello ocurriera han tenido que darse toda clase de traslaciones históricas y adecuaciones lentas, casi peristálticas, en el plantel productivo y social. Este momento tan ordinario –un chai tea o cappuccino envuelto en música lounge– es, no obstante su platitud aparente, la expresión de un largo y problemático proceso global.
Y doméstico. Como en la mayoría de economías periféricas, se erigió en nuestro país también un protocolo compulsivo de mediación (colonial primero, criollo y familiar después, con impregnaciones transnacionales desde hace un tiempo para acá) entre los frutos de nuestra tierra y nuestro derecho a disponer física y culturalmente de ellos. No deja de ser una franca ironía que fueran guatemaltecos quienes inventaran el procedimiento del café soluble, quedando el mérito en otro lado. Si hay metáforas históricas, ésta queda en el top five.
Hasta hace muy poco éramos un país caficultor sin cultura del café. No estoy seguro, pero me parece que cuando yo era niño la percoladora eléctrica no era ese miembro más de la familia que es ahora en un montón de casas. Recuerdo que en mis tiempos de escritor, yo iba buscando cafés en donde redactar mis cositas, pero los mismos eran inexistentes, y si alguno había, tratábase de una bronca excepción. Hoy, cafés los hay en todos lados. Pero no son cafés sinceros, nacidos de lo íntimo y lo urbano, sino cafés inspirados en un modelo foráneo –Starbucks– de valor añadido. Es decir que actualmente hay una cultura metropolitana de café, pero es una cultura injertada que no es propia, que no deja de ser para los más pocos, vamos, y que a decir verdad es apenas cultura. Pobres poetas, soñaban con el Café de Flore: van a tener que conformarse con un McCafé.
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9 comentarios:
Oscar Román: (2009-11-04 12:57:24 horas)
El cafecito es recontra bueno, en cualquier lugar. El hecho en casa, a veces es súper y es un pecado IMPERDONABLE que los poetas y escritores no sepan preparárselo. Pero tenemos que reconocer que en MacCafe el valor agregado se justifica para un americano de 8 verdes -me cosnta que no le echan nada extra- se debe a que allí no te puyan con fisga ni tenés que atender a 30 pordioseros y vendedores de lotería y CDs que se te meten en el Sagrado Corazón de la zona 1 (también he ido ahí). Lo importante es que consumamos el excelentísimo café de Guatemala, porque hay lugares donde consumen el de Colombia, que es tan absurdo como llevar cocos al puerto o mariguana a cuatro grados. Maurice no se ha dado cuenta de un detalle muy sui generis y muy sutil, relativo a que los cafeteros son generalmente hombres sexualmente activos, debido a la cualidad "moderadamente irritante" que varios cafecitos tienen sobre la glándula prostática. ¿No habéis visto aquel famoso rótulo en los bompers de carros que dice: "Coffee-drinkers are best lovers"?. Las chicas inglesas y europeas lo notaron antes que nosotros.....
mirey sotomayor: (2009-11-01 21:05:18 horas)
Hablando de chancletudos! hay una entre los que comentaron esta columna!
Salud Maurice! sin comentarios...
mirey sotomayor: (2009-11-01 20:57:49 horas)
Si, si,si. Todos sabemos que te refieres al Café Oro porque era ahí donde se reunían "a redactar sus cositas" todos los que creían ser artistas de algún tipo. Era su Facebook en los 90´s.
Artistas, chancletudos, same thing.
Tono Fuentes: (2009-10-29 16:02:14 horas)
Para el tono fuentes los cafes de cafes son muy caros, ademas ni los nombres de esos cafes entiende, asi que nomas puede ir a la sagrado corazon de la zona 1 y tomarse un cafecito de Q 2.50 y un panito con frijoles. Y a veces rodeado de muchachonas de la 16 calle y 3a Av.
Rosina Cazali: (2009-10-29 13:24:15 horas)
Maurice, ¿para tí la frustración es directamente proporcional con el creciente número de lectores cuya capacidad para comprender las sutilezas y el sarcasmo es cada vez más nula? Para mí sí. Vieras, ni duermo y me voy al país de Sendak.
Me encantó tu texto.
D. Henry: (2009-10-29 13:14:40 horas)
*como diría Teco: un cafecito con con "mi-mismo".
n. del r.
G. Corbeau: (2009-10-29 12:29:09 horas)
¿Cultura cafetólica con 'impregnaciones transnacionales'? Basta leer expresiones tan castellanas o tan chapinas como 'coffee house', 'chai tea', 'cappuccino', música 'lounge', 'top five', y todas las demás tan usadas y sobadas para aparentar ser chic y progre. Si nos alineamos en proselitar el transculturalismo, ¿de qué podemos quejarnos?
Lucía Escobar: (2009-10-29 10:56:37 horas)
¡Salud Maurice! con una taza de café, desde el Crossroad en Pana!!
Ricardo Gándara: (2009-10-29 01:50:26 horas)
Ahi cada quien con lo suyo. El autor de la nota alega que en Guatemala no hay un lugar dónde tomarse un café si no es McCafé. O que como "escritor" buscaba cafés donde escribir, mientras en Guatemala hay miles de lugares más inspiradores que una sillita incómoda rodeado de bullicio y meseras tercas con mantener la taza y la tasa llena. Lo veo como un pretexto... tonto. Él no puede estar más equivocado. Talvez como he visto a muchos, por andar con la pose de escritores y ver que los demás los miran mientras llenan unas hojas de letras sin sentido. Yo desde niño disfruté de una buena taza de café en mi casa y ahora de adulto nada mejor que llegar y hacerlo a mi gusto, lo que no necesariamente significa caro. Y al escribir mis textos, no necesito un aditivo adictivo para echar a andar mi materia gris. Creo que la inspiración viene por otro lado. El mismo autor debería saberlo. Además, el café como un facilitador social no es nuevo. Me imagino a los líderes revolucionarios que debatían al calor de un café de Cobán con unas champurradas de tienda de pueblo. O a militares que analizaban estrategias de defensa con una jarrilla de café de la costa. O a Miguel Ángel Asturias con Pablo Neruda discutir sobre literatura y elaborar el famoso texto "Comiendo en Hungría" talvez con alguna bebida preparada a base de este grano. En fin, creo que el café como un carburante social siempre ha existido, sólo que ahora se comercializa a Q10.00 la taza y Q15.00 si es saborizado o capuccino. Y no precisamente en la intimidad de la casa, en una sala cómoda y con la presión de grupo de "ir al &Café" porque es la moda. Una moda tonta, por cierto. Así que amigo lector, le recomiendo que su próxima taza de café la disfrute en la intimidad de su casa con un pan tostado sopeado en su bebida, sentado en la comodidad de su sillón favorito. El mejor café es el que se disfruta con la mejor compañía: uno mismo.
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