Todos los años, en los bosques de Rusia se escuchan historias de quienes no encuentran su camino a casa.
Redacción
Ampliar imágenFoto:
Archivo
En su búsqueda de hongos, la gente se desorienta y se pierde en el bosque.
A principios de octubre, salió del bosque cercano a la aldea rusa de Goryach Klyuch un hombre que pasó tres noches subido en árboles para evitar ser atacado por chacales. En Irkutsk, cerca de Siberia, ocurrió algo parecido: un joven de 22 años hubo de cubrirse durante 5 días con ramas de pino para no caer presa de la congelación. Más cerca del Báltico, otra historia similar tiene como protagonistas a una pareja rescatada de un pantano, donde tuvieron que pasar la noche.
Esto ocurre, como indica en un reportaje el diario neoyorquino The New York Times, todas las temporadas de recolecta de hongos en Rusia. Para miles de personas, es común involucrarase en lo que llaman “la caza silenciosa”, y también frecuente que pierdan toda noción de tiempo y espacio y se pierdan en el bosque.
Y como todos los años, equipos de búsqueda y rescate deben salir a buscarlos a pie o en helicópteros, a veces acompañados de perros o paracaidistas.
Para Aleksandr Kuznetsov, quien fundó un club de recolectores de hongos en la internet, la razón por la cual algunos se pierden es porque el sentido del mundo natural se ha ido perdiendo y por ello, es más frecuente que los rusos se extravíen en los bosques.
“La gente se apoya en la tecnología, y se olvida de las características de la naturaleza”, le aseguró al diario Kuznetsov, quien promociona en su sitio web un sistema de posicionamiento global como el “mejor amigo de los busca hongos”.
“La gente ha perdido sus instintos. Hoy son citadinos”, reafirmó. Igual salen con canastas de mimbre a amanecer, cuando aún emana vapor de la tierra, en su búsqueda de rincones húmedos en donde los hongos surgieron de la noche a la mañana.
Los más devotos son competitivos y tapan sus canastas cuando alguien se les acerca. Y tan ensimismados están, que no saben cómo regresar. No existen estadísticas sobre cuántos rusos se pierden pero, en Kaluga, por ejemplo se sabe de 21 perdidos este otoño. De ellos, 7 fueron rescatados, 5 aparecieron muertos y del resto aún no se tienen noticias.
Aleksandr Zmanovsky, quien encabeza un equipo de rescate cerca de Bratsk, Siberia, asegura que todos los años alguien se pierde para nunca volver. Y es que, a diferencia de sus padres y abuelos, no saben cómo orientarse por el ángulo de la luz.
En septiembre se dio gran despliegue a la historia de Irina Fedyno, quien volvió a casa 24 días después de haber salido a recolectar hongos. Su historia llegó a reproducirse en un diario de Moscú, pero un reportero local no se creyó del todo la hisotria.
Fedyno se puso histérica. Al igual que su esposo, Alexei Sitnikov, quien aseguró que el olor de su esposa era tan fuerte luego de haberse perdido que sentía hasta vergüenza de ir al hospital. Además, el marido aseguró que pesaba tan poco que la pudo haber lanzado hasta el techo. “Pensé que no la iba a volver a ver jamás. Veinte días. Nadie puede sobrevivir tanto tiempo. Pero ella lo logró. Y yo la esperé”.
0 comentarios: