• elPeriodico
  • Deportivo
  • laTarjeta
  • Foto Blog
logo-elperiodico

Guatemala, miércoles 04 de noviembre de 2009

  • Boletín
  • Especiales
  • Multimedia
  • Portada
  • País
  • Economía
  • Opinión
  • Deportes
  • elMundo
  • Cultura
  • Ciencia & Tecnología
  • Investigación
  • Suplementos
  • Obituario
  • Domingo
OpiniónCartaslaColumna
CulturaelAcordeón
Hi-TechCienciaSalud
GenT & MásSwitchEspacios
ObituarioFunerarias del día

Más en esta sección

  • ¡De la Presidencia a la cárcel!

Ranking

  • Más comentado
  • Más leído
  • Más enviado
  • El CACIF rechaza reforma fiscal a impuestos directos
  • ¿De quién es tu cuerpo?
  • El “candirú” fiscal
  • Silencio cómplice
  • Comentarios
  • Humanidades en agonía
  • El triste idilio de la máscara y el espejo
  • Asediados por el crimen
  • El rincón de Casandra
  • La “Tragedia de los Comunes”
  • El CACIF rechaza reforma fiscal a impuestos directos
  • Opositores y oficialistas presionan al Ejecutivo
  • Congreso de Honduras envía a consultas si se restituye o no a Zelaya
  • Grupo Terra adquiere las operaciones de Shell Group
  • ¿De quién es tu cuerpo?
  • Discusión concluye con asesinato
  • MP: Huehuetenango está tomado por el narcotráfico
  • Fallecen dos grandes autores centenarios
  • “Sublimis” caca
  • Silencio cómplice
  • ¿Empleados hambrientos?
  • Natalia Jazz Quartet
  • Simposio arqueológico
  • La figura del mozo colono que se niega a desaparecer
  • Fonseca es clave
  • “Querido Líder” de Corea del Norte padecería de cáncer de páncreas
  • Cheney pudo haber violado la ley con plan secreto antiterrorista
  • (re)Elección de Torres
  • Cambiar el patrón de conducta
  • Torpe decisión

Opinión:

Humanidades en agonía

Hoy, hasta los estudios se miden por su rentabilidad.

Anabella Giracca

Fuente menor Fuente normal Fuente grande

Nunca está demás repetir que Guatemala es una sociedad cuyas desigualdades cruzan sus cuatro puntos cardinales y abarcan las arterias de todas sus generaciones.


Cuando los jóvenes ingresan al mundo del trabajo, se cristalizan las desigualdades en su destino. No únicamente por la condición étnica y social de muchos, sino porque los que elijen carreras sociales y humanas quedan desplazados por el mercado. Hoy, para un humanista es muy difícil encontrar empleo.
En esta época de crisis, nuevamente se demuestra que la estricta educación para el mercado corre alto riesgo de desembocar en un individualismo despiadado; ahí en donde la solidaridad no encuentra cabida y todo se resume a ventajas personales (que no comprenden la importancia de los colectivos).


Lamentablemente, hasta los estudios se miden por su rentabilidad y muchas universidades van en la vía de suprimir cursos como realidad nacional, historia, sociología o antropología. Comúnmente se escucha decir: “¿Letras y Filosofía? ¡Y cómo vas a sobrevivir!”.
Así, la espada del mercado se levanta para descabezar las humanidades y todo aquello que no conduzca a la “empleabilidad”.


En Guatemala, cada vez se hace más evidente la necesidad de desarrollar destrezas compatibles con la formación humanista. La crisis económica y de violencia que vivimos ha demostrado que es fundamental reforzar la ética en toda formación educativa y eso únicamente las humanidades pueden ofrecerlo. El humanismo es partidario de los derechos humanos, los derechos a la diferencia, la conservación del medio ambiente, la igualdad de género, la justicia social, la democracia y la interculturalidad. Fomentando el pensamiento crítico, claro. Las decisiones sobre el bien y el mal no debían referirse al individuo únicamente, sino al bienestar colectivo. Y, efectivamente, el humanismo está destinado a restaurar las disciplinas que ayuden a un mejor conocimiento basado en el bien común. En pocas palabras, en todos los espacios necesitamos profesionales sociales, pensadores, y no únicamente aquellos preparados para el mercado.


Son los humanistas quienes construyen las ideas de pertinencia, solidaridad, colectividad, transparencia, democracia y responsabilidad social. Es posible que la cultura de paz no sea rentable para el mercado, pero sí lo es para la conservación de la humanidad. Esto último también nos urge. ¡Vaya si no!

Imprimir
Enviar nota
Corregir
Facebook
Twitter
Untitled Document
Paga Q725 por blanqueamiento y limpieza para tus dientes en Dental Familiar
Q.725
50%

Descuento

Q.1450

Valor

Agregar comentario:

captcha

Reglas para comentar en el foro

Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.

Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor

Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.


Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.

9 comentarios:

  1. Luis Alfredo Beteta Perera: (2009-11-05 15:52:08 horas)
    Esta inquietud de la crisis que, en la actualidad, pasan las humanidades me viene asediando desde hace ya algunos años. Es que me llama la atención cómo se han ido sustituyendo en los programas de estudio de todo nivel cursos que son tan importantes, en el afán de un sistema competitivo y de mercado por producir mano de obra tecnificada que no esté en disposición de pensar. Por supuesto que a todo esto se suma la satisfacción económica que ofrece este tipo de carrera, lo cual no es detestable desde el punto de vista de la subsistencia, pero sí lo es desde el punto de vista de la espiritualidad y la cultura. Y ojo, porque no hablo de espiritualidad en el sentido religioso y mañoseado con que se le suele usar. Me refiero a esa espiritualidad que solo puede ser enriquecida por la cultura. Es cierto que hoy por hoy el humanista no tiene muchas posibilidades laborales, porque lamentablemente la sociedad global se interesa en su mayoría por las actividades productivas. Esto, por supuesto, está bien para una sociedad deshumanizada y materialista, pero cabe preguntarse, ¿será que todo nuestro bienestar depende de los enormes volúmenes de producción? Claro está que, al tratar de revivir las humanidades, no se intenta poner en boga la escolástica aquiniana. Como todas las áreas del conocimiento, las humanidades tienen que evolucionar y actualizarse. Sin embargo, un sistema de producción liberal que quiere llevárselas de moderno desprecia que este tipo de saberes llegue a popularizarse porque, obviamente, puede hacer tambalear la base en la que se asienta. Una reflexión que siempre me he hecho sobre la educación: soy educador, y como tal, siempre he pensado que la educación es positiva para nuevas generaciones; no obstante, como suele sucederme, siempre trato de ver el otro lado de la moneda, y se me ha ocurrido pensar un poco en la cuestión ética del asunto. Esto me hace preguntarme: ¿hasta qué punto tenemos derecho de educar sin caer en la posibilidad de lavarle el cerebro o sesgar ideológicamente a nuestros educandos?, ¿quién decide qué es lo que conviene y qué no conviene enseñar?, ¿hasta qué punto tiene ese derecho y quién lo ha investido? Obviamente, sabemos que los programas de estudio en educación siempre responden a un sistema social y económico. Entonces me vuelvo a preguntar: ¿Por qué este sistema social y económico tiene que decidir los saberes que alguien debe aprender? ¿Con qué derecho se toma tal atribución? ¿Por qué no dejar que el individuo sea libre de aprender lo que quiere, sin tratar de seducirlo ante cierto tipo de conocimientos? Siempre voy a recordar con mucha pena cuando me tocó dar un curso de ética a un grupo de graduandas de secretariado, y terminaron por quejarse porque lo que querían aprender era como llegar vestidas a la oficina, como maquillarse para ciertas ocasiones y normas de urbanidad ante el trabajo... e incluso, como hacerle bien el café al jefe. ¡Por favor, qué nos pasa! Para comenzar, esas costumbres se enseñan en casa; y segundo, que nuestros jóvenes estén interesados únicamente en aprender este tipo de saberes refleja la pobreza de pensamiento que un sistema social ha promovido indirectamente en su afán de producir. ¿O qué se quiere? Convertir a las humanidades en un curso intensivo Del Carneggi, y que en lugar de que se traten de comprender teorías que expliquen la sociedad, la historia, nuestros problemas económicos, se les llene a los estudiantes con libros tipo manuales que contengan la fórmula mágica para hacer dinero, no ser tímido y ampliar las relaciones sociales. Por eso, para mí si termina siendo indignante, por ejemplo, cuando un maestro mal preparado, en vez de poner a leer a sus estudiantes una obra literaria que valga la pena, incluya en programa libros como El rinoceronte. Creo que es importante que esto lo tomen muy en cuenta las personas que actualmente ejercen el magisterio, sean o no profesores. También es indispensable que lo tomen en cuenta las personas que trabajan en el Ministerio de Educación y que, en un afán de novedad o moda, han tratado de meter todos estos conocimientos absurdos en los programas de estudio. Para muestra, solo invitaría a cualquiera a que revise lo caótico de los nuevos CNB. El de español, por ejemplo, da pena. Y por ahí andan unos estándares de formación artística, específicamente del área de teatro, que dejan mucho que desear. Yo me pregunto: ¿a quién se le ocurrió diseñar semejantes mamotretos de programas? Obviamente se nota que es un trabajo hecho por burócratas. Se me ocurre, por ejemplo, que fueron diseñados de esta manera: un grupo de personas hace los primeros dos grados de primaria; el otro grupo, hace los otros dos; otro, los otros dos... y así sucesivamente, de tal manera que resultan programaciones sin ningún tipo de visión, pero eso sí, llena de una jerga que pregona a los cuatro vientos un aprendizaje constructivista, competencias para la vida y qué se yo cuánta bazofia. Por último, qué decir de las universidades. Mejor me reservo mis comentarios. Algunas, abusan de moralismo religioso, a tal punto que sus cursos humanísticos se ven reducidos a cursos denominados Desarrollo humano, que terminan siendo tan absurdos, pues condenan a toda persona que no cumpla ciertos ideales perseguidos por una clase burguesa, por ejemplo, condena a las personas que usan droga, que tienen una tendencia homosexual o que, simplemente, mantienen relaciones extramatrimoniales. Por aparte, están aquellas universidades que quieren ideologizar. Me da risa cuando alguien de "la Marro" (como se dice en buen naco) menciona que jamás ha oído hablar de Hegel o del mismísimo y endemoniado Marx; o cuando alguien de la Usac resulta con discurso setentero, disfrazado, mientras trata de alinearse a un sistema de producción donde está contento a jugar a ser mano de obra mientras una empresa le pague bien por sus servicios.
  2. Luis Alfredo Beteta Perera: (2009-11-05 15:42:10 horas)
    Esta inquietud de la crisis que, en la actualidad, pasan las humanidades me viene asediando desde hace ya algunos años. Es que me llama la atención cómo se han ido sustituyendo en los programas de estudio de todo nivel cursos que son tan importantes, en el afán de un sistema competitivo y de mercado por producir mano de obra tecnificada que no este en disposición de pensar. Por supuesto que a todo esto se suma la satisfacción económica que ofrece este tipo de carrerar, lo cual no es detestable desde el punto de vista de la subsistencia, pero sí lo es desde el punto de vista de la espiritualidad y la cultura. Y ojo, porque no hablo de espiritualidad en el sentido religioso y mañoseado con que se le suele usar. Me refiero a esa espriritualidad que solo puede ser enriquecida por la cultura. Es cierto que hoy por hoy el humanista no tiene muchas posibilidades laborales, porque lamentablemente la sociedad global se interesa en su mayoría por las actividades productivas. Esto, porsupuesto, está bien para una sociedad deshumanizada y materialista, pero cabe preguntarse, ¿será que todo nuestro bienestar depende de los enormes volúmenes de producción? Claro está que, al tratar de revivir las humanidades, no se intenta poner en boga la escolástica aquiniana. Como todas las áreas del conocimiento, las humanidades tienen que evolucionar y actualizarse. Sin embargo, un sistema de producción liberal que quiere llevárselas de moderno desprecia que este tipo de saberes llegue a popularizarse porque, obviamente, puede hacer tambalear la base en la que se asienta. Una reflexión que siempre me he hecho sobre la educación: soy educador, y como tal, siempre he pensado que la educación es positiva para nuevas generaciones; no obstante, como suele sucederme, siempre trato de ver el otro lado de la moneda, y se me ha ocurrido pensar un poco en la cuestión ética del asunto. Esto me hace preguntarme: ¿hasta qué punto tenemos derecho de educar sin caer en la posibilidad de lavarle el cerebro o idiogilizar a nuestros educandos?, ¿quién decide qué es lo que conviene y qué no conviene enseñar?, ¿hasta que punto tiene ese derecho y quién lo ha investido? Obviamente, sabemos que los programas de estudio en educación siempre responden a un sistema social y económico. Entonces me vuelvo a preguntar: ¿Por qué este sistema social y económico tiene que decidir los saberes que alguien debe aprender? ¿Con qué derecho se toma tal atribución? ¿Por qué no dejar que el individuo sea libre de aprender lo que quiere, sin tratar de seducirlo ante cierto tipo de conocimientos? Siempre voy a recordar con mucha pena cuando me tocó dar un curso de ética a un grupo de graduandas de secretariado, y terminaron por quejarse porque lo que querían aprender era como llegar vestidas a la oficina, como maquillarse para ciertas ocasiones y normas de urbanidad ante el trabajo... e incluso, como hacerle bien el café al jefe. ¡Por favor, qué nos pasa! Para comenzar, esas costumbres se enseñan en casa; y segundo, que nuestros jóvenes estén interesados únicamente en aprender este tipo de saberes refleja la pobreza de pensamiento que un sistema social ha promovido indirectamente en su afán de producir. ¿O qué se quiere? Convertir a las humanidades en un curso intensivo Del Carnegi, y que en lugar de que se traten de comprender teorías que expliquen la sociedad, la historia, nuestros problemas económicos, se les llene a los estudiantes con libros tipo manuales que contengan la fórmula mágica para hacer dinero, no ser tímido y ampliar las relaciones sociales. Por eso, para mí si termina siendo indignante, por ejemplo, cuando un maestro mal preparado, en vez de poner a leer a sus estudiantes una obra literaria que valga la pena, incluya en programa libros como El rinoceronte. Creo que es importante que esto lo tomen muy en cuenta las personas que actualmente ejercen el magisterio, sean o no profesores. También es indispensable que lo tomen en cuenta las personas que trabajan en el Ministerio de Educación y que, en un afán de novedad o moda, han tratado de meter todos estos conocimientos absurdos en los programas de estudio. Para muestra, solo invitaría a cualquiera a que revise lo caótico de los nuevos CNB. El de español, por ejemplo, da pena. Y por ahí andan unos estándares de formación artística, específicamente del área de teatro, que dejan mucho que desear. Yo me pregunto: ¿a quién se le ocurrió diseñar semejantes mamotretos de programas? Obviamente se nota que es un trabajo hecho por burócratas. Se me ocurre, por ejemplo, que fueron diseñados de esta manera: un grupo de personas hace los primeros dos grados de primaria; el otro grupo, hace los otros dos; otro, los otros dos... y así sucesivamente, de tal manera que resultan programaciones sin ningún tipo de visión, pero eso sí, llena de una jerga que pregona a los cuatro vientos un aprendizaje constructivista, competencias para la vida y qué se yo cuánta bazofia. Por último, qué decir de las universidades. Mejor me reservo mis comentarios. Algunas, abusan de moralismo religioso, a tal punto que sus cursos humanísticos se ven reducidos a cursos denominados Desarrollo humano, que terminan siendo tan absurdos, pues condenan a toda persona que no cumpla ciertos ideales persequidos por una clase burguesa, por ejemplo, condena a las personas que usan droga, que tienen una tendencia homosexual o que, simplemente, mantienen relaciones extramatrimoniales. Por aparte, están aquellas universidades que quieren idiologizar. Me da risa cuando alguien de "la Marro" (como se dice en buen naco) menciona que jamás ha oído hablar de Hegel o del mismísmo y endemoniado Marx; o cuando alguien de la Usac resulta con discurso setentero, desfazado, mientras trata de alinearse a un sistema de producción donde está contento a jugar a ser mano de obra mientras una empresa le pague bien por sus servicios.
  3. Mario Vargas: (2009-11-05 00:12:00 horas)
    Creo que es innegable que todo lo relacionado al humanismo y las ciencias sociales ha ido perdiendo terreno en los últimos años y que lo que ocurre en el mercado laboral es simplemente un parámetro que confirma este fenómeno. Necesitamos las ciencias humanísticas, no hay discusión. Sin embargo, hay que echar un vistazo también a la calidad humanistas de que disponemos hoy en día. "La calidad no pasa de moda", dice un slogan publicitario que bien podemos adoptar a este contexto. Creo que es innegable que en un país tan polarizado como este, muchos (no todos) científicos sociales se constituyen en voceros de una determina doctrina ideológica, a la cual se aferran vehementemente. Es decir, el análisis objetivo de la realidad es reemplazado por lucha ideológica. Esto ha terminado por erosionar el interés por estos temas y la confianza en quienes los estudian. En resumen: no debemos asumir que arrogarse el título o la calidad de humanista es garantía de calidad y de tener la razón. Por otro lado, no es bueno concebir a quienes se inclinan por la ingeniería, la técnica y la tecnología, como la antítesis de los científicos sociales; ello sería una prueba más del dogmatismo reinante en muchos (no todos, insisto) amantes de las ciencias sociales
  4. Marisol Maldonado: (2009-11-04 12:29:19 horas)
    Cabalmente, dentro del post grado que etoy terminando en Flacso-Guatemala, nos pideron hacer un ejercicio academico: biografia economica personal. Al final de mi dificil radiografia economica, reafirme que tanto en lo personal como en la historia de mis antepasados, se privilegio la humanidad. Muchos diran pero sin pisto!. Yo les diria talvez?, pero con humanidad, disgnidad y sobre todo con orgullo. Valores que no se compra en la esquina. A mis alumnos de Ciencias Politicas siempre les dije...el estatus a veces, se puede comprar, el prestigio no.
  5. Dennis Orlando Escobar Galicia: (2009-11-04 11:27:12 horas)
    En las sociedades mercantilizadas y por ende robotizadas solo interesan los profesionales tecnócratas. Solo aquellos que no tienen pensamiento crítico y repiten alienadamente a los mandatos del macabro poder económico. En "suciedades" como la nuestra el humanista es un soñador en vías de extinción. ¿A quién puede interesarle la conservación de la humanidad?. Felicitaciones por el escrito porque es un oasis en medio de este desierto de estupideces.
  6. sergio licardie V: (2009-11-04 11:17:26 horas)
    El mercado es el mercado y es necesario conocerlo. Como buena humanista tradicional le está haciendo punta con la navaja a la pluma de gallo o de pavoreal, haciendo su tinta de hojas que dan savia negra, para ponerse a escribir. Eso es una ilusión, seguramente tiene una computadora y se conecta con todo el mundo. Las humanidades también han cambiado, la filosofía ya en la práctica no son los presocráticos, son los economistas, los dirigentes sociales con sus discursos, son los directores de cine, las telenovelas, la simulación con computadoras. El humanismo está en los millones de novelas policíacas, las revistas de cuadrotes, porque es lo que se lee, en el periodismo, en el chateo de los patojos que hacen el lenguaje a como les pega la gana y ellos se entienden. Lo que se necesita es ver como el mundo da vueltas y las cosas se transforman, no por los deseos que uno tiene, sino por las necesidades de millones de gentes. Olvídese de las humanidades de archivo, son importantes, pero ahora hay mucha tecnología para resolver con estilo y dulzura la evolución de las gentes
  7. Tono Fuentes: (2009-11-04 09:59:32 horas)
    Hermoso articulo el de la Sra. Giracca. Pocos comprenden la importancia de las humanidades, las cuales son ahora hasta satanizadas por las corrientes cristianas neopestecostales las cuales le tienen verdadera fobia al cultivo de lo intelectual y prefieren cultivar el borreguismo biblico, el cual les trae buenas ganancias, y no precisamente espirituales, sino materiales. Lejanos estan los tiempos de la revolucion cuando hasta una universidad popular fue creada para beneficio de la clase trabajadora. Hoy las Universidades privadas, no solo cobran muy caro sino que casi toda la ensenianza se dirige a lo tecnico. Otro desventaja es que los gobiernos empresariales hicieron un estado debil, sumado esto a la corrupcion endemica de este, lo cual le impide patrocinar a los que se dedican a las carreras humanisticas. Un pais sin poetas y sin artistas, es un triste y mediocre pais.
  8. JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2009-11-04 09:54:46 horas)
    Por eso mismo me declaro liberal, porque creo en que el hombre, como persona, debe ser responsable de si mismo, pero soy SOCIALISTA porque no puede ser que una persona SOLA pueda subsistir. El liberalismo puro, se desarrolla la persona pero le son ajenas los problemas sociales y detesta con toda su ALMA todo que huela o hieda a SOCIALISMO. El Estado, en ensencia debe ser socialista y las leyes son las normas de convivencia social, Es la forma de vincular la ACCION HUMANA carecterizada por una accion colectiva en busca del bien comun. Los extremos son tremendamente desastrozos; La ULTRADERECHA y LA ULTRIZQUIERDA, mutuamente excluyentes son nocivas para la vida humana. La ultraderecha en su afan por LOS DERECHOS INDIVIDUALES, cree que la suma de bienestar INDIVIDUAL resultara en BIEN COLECTIVO. Nada mas alejado de la verdad. Por que lo que es bueno para mi no es bueno para usted, pero lo que es bueno para usted y para mi es bueno para ambos. NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
  9. Alexis Carreño: (2009-11-04 09:00:05 horas)
    Ciertìsimo, una legìon de tècnicos en nuestro paìs, no conocen ni la O por lo redondo. Para què filosofìa, literatura etc. eso no dà plata, y por ello abren la boca, cuando un politiquero medio alfabeto, les "tira" un montòn de sofismas y les inventa una serie de argucias. Ese sì es topado para hablar, y en cuanto valores, the time is money
subirSUBIR
  • Contacto
  • Aviso Legal
  • Ayuda
  • Nuestra Redacción

ElPeriódico de Guatemala
15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300
Suscripciones: (502) 2427-2323 / 1-801-00-GUATE / suscripciones@elperiodico.com.gt

Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

campsite