La Casa Blanca descarta que las derrotas demócratas impliquen un revés para la administración de Barack Obama en su conjunto. No salieron a votar los jóvenes ni los afroamericanos y los independientes se decantaron por los opositores.
Al mal tiempo, buena cara. La Casa Blanca descartó ayer que los estadounidenses se hayan pronunciado en contra de la administración de Barack Obama un día después de que el Partido Republicano se alzara con importantes victorias en el martes de eleciones.
El secretario de Prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo que los votantes fueron a las casillas en Virginia y Nueva Jersey –donde perdieron candidatos demócratos por los que Obama había hecho campaña– para atender “asuntos muy locales que no involucraban al presidente”.
La victoria republicana de los gobernadores electos Bob McDonell y Chris Christie, sin embargo, aumenta las dudas sobre los límites de la influencia presidencial en la base de apoyo de su partido y entre los legisladores moderados que necesita para hacer avanzar sus proyectos legislativos prioritarios.
Christie, ex fiscal, hizo campaña prometiendo limpiar el estado de Nueva Jersey, que ha sido tomado por la corrupción, mientras que Corzine no le caía muy bien a nadie antes de que Obama llegara a su oficina.
En Virginia, el candidato derrotado, Creigh Deeds, se lanzó a una campaña claramente negativa e inefectiva, buscando incluso el distanciamiento con Obama en varios momentos de la carrera.
Pero los democrátas no han podido recuperar el nivel de entusiasmo que catapultó a Obama a la Presidencia hace un año ni lograron convencer a los votantes afroestadounidenses y jóvenes a acudir a su cita con las urnas.
McDonnell fue especialmente efectivo en canalizar el descontento de los votantes, preocupados por la economía en gran proporción, pues hizo campaña como “el gobernador del trabajo” que devolvería la disciplina fiscal a Virginia.
Los independientes que apoyaron a Obama el año pasado, esta vez se inclinaron por los republicanos, y en conjunto, los resultados de estas elecciones podrían poner en peligro su agenda.
El doble triunfo en dos lugares en los que Obama había ganado el año pasado ha sido considerado por el liderazgo de la oposición como el punto de apoyo para el relanzamiento del partido de cara a las legislativas del próximo año y a las presidenciales de 2012. “Esto permitirá vigorizar a nuestros voluntarios, a nuestras organizaciones y a nuestros donantes”, manifestó ayer el presidente de la Asociación de Gobernadores Republicanos, Haley Barbour.
Por otra parte, estas elecciones vuelven a demostrar el sentido del equilibrio que orienta a los votantes norteamericanos. Desde hace 20 años, estos comicios en Virginia y Nueva Jersey los gana el partido que no está en la Casa Blanca, sea cual sea.
Fuentes: AP, DPA, El Pais
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