Los muros físicos como el de Berlín son desgarradores, pero más aún lo son los muros invisibles que se interponen entre la prosperidad y la pobreza.
Pocos se lo esperaban y cuando sucedió fue difícil de creer. El 9 de noviembre de 1989, hace 20 años se puso fin a uno de los episodios que marcaron la historia del siglo XX: la existencia del Muro de Berlín, el ícono de la Guerra Fría.
La construcción de esta muralla de 155 kilómetros de largo, en agosto de 1961, dividió a un país y marcó el enfrentamiento del planeta en 2 bloques antagónicos.
El Muro de Berlín marcó 20 años de una Alemania Occidental convertida en una tierra de pujanza y modernidad y otra Alemania Oriental hundida en la desesperanza y la falta de oportunidades donde, de la noche a la mañana, fueron nacionalizadas todas las empresas privadas para dar prioridad a la industria pesada y a las cooperativas agrícolas, sin embargo la economía se estancó y sus pobladores quedaron atrapados en el tiempo.
El día que cayó el muro de Berlín, según lo reporta Radio France Internationale, fue el inicio de una nueva etapa. “En pocas horas, miles de personas se aglutinaron en los puestos fronterizos. Los guardias, sorprendidos e indecisos, sólo dejaban pasar a los alemanes del Este que tenían pasaporte. Pero ante la avalancha de gente terminaron por dejar pasar a todo el mundo, y a la medianoche abrieron todas las barreras de la ciudad.
La población gritaba de alegría, bailaba, cantaba. Se improvisó una gigantesca marcha con velas, los fuegos de artificio centellaban en el cielo. Las calles estaban repletas de gente. Esa misma noche y con sus propias manos, los berlineses comenzaron a demoler el Muro. A la mañana siguiente, la fila de autos provocó kilométricos embotellamientos”. Y entonces, una transformación de dos mundo antagónicos sucedió.
Retomar la historia, a 20 años de distancia es revelador. Quizás, una de las reflexiones más profundas que he leído, ahora que se conmemora la caída de la Cortina de Hierro, la dio Peter Linder, embajador alemán en Guatemala, en una entrevista que concedió a la periodista Claudia Méndez en elPeriódico, el pasado domingo.
En esta, el embajador Linder destaca que “el Muro de Berlín fue un muro físico, pero hay países que tienen sus muros que no son físicos pero dividen. La pobreza es un muro, la lección de Berlín no es solamente que hay que bajar muros físicos, sino el mensaje es saltar divisiones silenciosas y artificiales o ideológicas, económicas o políticas. Hay mucho simbolismo en ello”, dijo.
“Coincido con el embajador de Alemania, que aunque los muros físicos como lo fue el de Berlín son imponentes y macabros; aún lo son más esos muros silenciosos que se yerguen en nuestros países.
El muro que se yergue entre la pobreza y la prosperidad en nuestra Guatemala es seguramente la muralla más desgarradora que cualquier ser humano puede enfrentar. Porque estar del lado del muro de la pobreza, es vivir en un mundo silenciado, sin voz ni esperanza. Es vivir en el territorio de la muerte, mientras se ve pasar del otro lado, la vida, la pujanza y la esperanza.
Nuestra Guatemala está fragmentada en mil pedazos, el hambre, la desnutrición, el desempleo, el analfabetismo son una realidad evidente que sufre nuestra gente que está en la otra esquina.
Y lo más doloroso es que nos hemos convertido en observadores pasivos del otro mundo, uno tan cercano en el espacio pero tan distante en oportunidades.
La celebración de la caída del Muro de Berlín es un extraordinario momento para derribar los cimientos de un muro que fue edificado torcido y sin razón en nuestra Guatemala.
Es evidente que existen muros que aparentan ser superiores a nuestras fuerzas, sin embargo con paciencia, esmero y fuerza puede ser derribado. Y en esta reflexión quisiera rescatar el mensaje del embajador Linder quien esperanzadoramente dice en su entrevista: “Las cosas no son para siempre, esa es la gran lección. Hay decisiones que parecen eternas, no lo son….Ese era un muro grande y sólido y la gente logró saltarlo aunque parecía un obstáculo insuperable. Esa es la filosofía detrás de todo esto”.
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