Detrás de la millonaria campaña de empadronamiento lanzada por el partido Visión con Valores (VIVA), hay una estrategia para consolidar su “marca”, coinciden analistas.
“Si creemos podemos cambiar” es el mensaje impreso sobre un fondo azul que se lee en una de las 227 vallas publicitarias colocadas por el partido Visión con Valores (Viva) en todo el país como parte de una campaña cívica de empadronamiento que arrancó el 15 de octubre.
¿Cuál es el objetivo de la campaña y por qué lanzarla ahora? “El escenario de Guatemala es preocupante. Por eso tomamos consciencia de la necesidad de participar y queremos despertar el interés de todos los guatemaltecos para que formen parte del cambio”, explica Ana Clarissa de Villacorta, una de las estrategas del partido, quien agregó que la campaña durará un año y medio y se dividirá en tres fases, cada una con una meta de empadronamiento de 200 mil votantes.
De Villacorta afirma que desde que se lanzó la campaña, unas 2 mil personas se han afiliado al partido.
Freddy Murphy, encargado de publicidad de Viva, afirma que 160 de las 227 vallas publicitarias se ubican en la capital y la campaña ha llegado a todos los departamentos, excepto Petén, donde las vallas se colocarán en enero de 2010.
Viva se niega a divulgar el monto invertido en esta campaña, la cual también incluye anuncios en televisión, radio e Internet. “La inversión monetaria es difícil de cuantificar porque hay cientos de personas participando y mucho del material fue donado”, afirma De Villacorta.
Sin embargo, tomando en cuenta que el costo de una valla en cualquiera de las tres agencias de publicidad utilizadas por el partido: Publigrafik, Colite y Carteleras Panorámicas, oscila entre US$700 y US$2 mil, podría afirmarse que la inversión, tan solo en vallas, asciende a unos US$158 mil 900 al mes – con el precio más bajo- .
¿Qué tan efectivo es el mensaje?
Analistas políticos y mercadólogos discrepan sobre la efectividad de la campaña de Viva como estrategia para consolidar su “marca” en la mente del elector.
“Es una campaña muy limpia y simple. No sólo están posicionando el nombre sino identificándose con un color: el azul, que están usando muy fuertemente. Me parece que está siendo bastante efectiva”, afirma Oscar Penagos, mercadólogo de la consultora Dichter & Neira.
Sin embargo, Danilo Morales, asesor del Partido Patriota (PP), opina que el mensaje es poco claro: “La campaña está incentivando una serie de valores pero la gente ni siquiera sabe que Viva es un partido. En Guatemala tienes que ser muy explícito en los mensajes porque la política se enmarca en un régimen caudillista. Tienes que tener una cara al frente y el partido es un vehículo que pasa a segundo plano. Viva está haciendo todo al revés”.
El sociólogo Edelberto Torres Rivas si tiene claro lo que persigue la campaña: “Es una picardía. Si dice “empadrónese” pero tiene el color y el símbolo del partido es una campaña proselitista. En Brasil ocurrió lo mismo con partidos evangélicos que disfrazan la campaña partidaria como campaña cívica”.
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