Hoy, el pueblo hondureño está a 20 días de las elecciones generales, convocadas por el Tribunal Supremo Electoral, que se celebrarán el próximo 29 de noviembre. En teoría, el candidato presidencial que resulte electo asumirá como Presidente de Honduras el 27 de enero del año 2010.
Sin embargo, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ha anunciado que dicha comunidad de Estados no reconocerá al gobierno que resulte electo en los comicios, si no se restituye como Presidente de Honduras a Manuel Zelaya, quien se encuentra recluido “en calidad de huésped” (no asilado) en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa. Sin duda, un nuevo estatus diplomático acuñado por el gobierno brasileño.
Zelaya fue sustituido en el cargo de Presidente de Honduras por Roberto Micheletti el pasado 28 de junio, a raíz de que los militares lo expulsaron del territorio hondureño, luego de que los tribunales lo desaforaron e iniciaron persecución penal en su contra por la comisión de varios delitos, entre ellos la tentativa de reelección presidencial.
El gobierno provisional y los zelayistas llegaron a un acuerdo que da al Congreso la última palabra sobre la eventual restitución de Zelaya como Presidente de Honduras, sin garantías por supuesto. La ejecución del acuerdo se ha retrasado, porque el Congreso pidió opinión a la Corte Suprema de Justicia. Zelaya, arrepentido de haber suscrito el pacto, ya lo declaró muerto. Sin embargo, el acuerdo subsiste y al efecto se instaló una comisión de verificación
En nuestra opinión, la única salida es la electoral. Guatemala vivió algo similar a raíz del “Autogolpe de Serrano” (25 de mayo de 1993). El ex gobernante Jorge Serrano fue expulsado del territorio nacional por los militares sin que se siguiera el debido proceso legal que lo hubiera llevado a la cárcel. La Corte de Constitucionalidad, con el aval del secretario general de la OEA, Joao Baena Soares, legalizó el desaguisado. De lo contrario, el gobierno provisional de Ramiro De León Carpio habría sido ilegal, así como las elecciones de Álvaro Arzú, Alfonso Portillo, Oscar Berger y Álvaro Colom. ¿Cómo la ven de ahí, señor Colom?
Zelaya fue destituido con apego a la Constitución y la ley de Honduras. Lo que estuvo mal fue su expulsión del territorio hondureño, en vez de encarcelarlo y juzgarlo como correspondía. Los militares hondureños hicieron lo mismo que los militares guatemaltecos con Serrano, sólo que esta vez el Secretario General de la OEA es Insulza y no Soares.
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