El lunes 9 de noviembre, recién pasado, en el seno del Instituto Italiano de Cultura fue presentado el libro titulado Ciudades intermedias y el desarrollo regional en Guatemala de la arquitecta Amanda Morán Mérida. Dicha publicación es el resultado de la investigación realizada y financiada por el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
El libro ofrece una visión de lo sucedido en términos del proceso de urbanización para el período 1950-2002 utilizando los datos de los censos demográficos. Debemos recordar que el proceso de crecimiento urbano y de urbanización puede ser analizado desde el punto de vista de una ciudad central y de otras periféricas, sin olvidar, que desde otra perspectiva, estas ciudades periféricas resultan ser centrales a sus regiones, y en consecuencia también podemos visualizar su crecimiento como ciudad y su impacto en la región. En nuestro país, el crecimiento y desarrollo regional han sido desiguales, teniendo unas regiones más desarrollo que otras como sucede en la mayoría de los países en donde el sistema capitalista reina. Por ello, las informaciones estadísticas sobre el crecimiento de ciudades intermedias y de las regiones que giran en su entorno son fundamentales para caracterizar la especificidad del desarrollo del capitalismo sobre el territorio en nuestro país.
La autora “partiendo que existen disparidades regionales y concentración de actividades urbanas en un solo centro, el Área Metropolitana de la ciudad de Guatemala, realiza el estudio que busca caracterizar aquellas ciudades intermedias, que por sus características demográficas, económicas y de recursos tienen el potencial para convertirse en áreas de influencia y de atracción para lograr un desarrollo regional y un equilibrio en la distribución poblacional del país. También se analizan comparativamente las características de las regiones de Guatemala”.
En el libro se estudia el devenir de Quetzaltenango, Escuintla, Cobán, Coatepeque, Mazatenango, Puerto Barrios, Chiquimula, Retalhuleu, Chimaltenango, Santa Lucía Cotzumalguapa, Jalapa, La Antigua, Huehuetenango y Zacapa. En 1950, por ejemplo, el ranking de las ciudades por tamaño de su población era, en su orden, después de la ciudad capital, Quetzaltenango, Escuintla y Puerto Barrios. En el libro se constata que Quetzaltenango sigue siendo en el censo de 2002 la segunda ciudad y Escuintla la tercera. No obstante, Chimaltenango (62 mil 917 habitantes) y Huehuetenango (57 mil 289 habitantes) se suman como la cuarta y quinta ciudades del país, en un crecimiento urbano espectacular en apenas 42 años. Chimaltenango tenía en 1950 6 mil 138 habitantes y Huehuetenango 6 mil 187 pobladores. Además de las ciudades señaladas, la autora aborda el caso de las ciudades de Jalapa y San Benito en Petén.
Se aportan en adición informaciones sobre servicios públicos, como agua potable, drenajes, tratamiento de desechos sólidos, transporte urbano y parque vehicular de las ciudades mencionadas y las funciones que dichas ciudades juegan en torno a las regiones de las que son centrales. Un buen aporte.
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