El Mandatario busca apoyo del sector privado para su reforma fiscal con la cual busca recaudar más de Q3.5 millardos.
En un esfuerzo por lograr el apoyo del sector privado a su proyecto de reforma fiscal, el mandatario Álvaro Colom sostendrá varias reuniones con diferentes grupos de empresarios.
Colom confirmó que el martes se reunió con un grupo de grandes empresarios del sector azucarero, banca, cemento, constructores y licores, entre los que se contaban Jorge Montenegro, presidente del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), y Juan Antonio Busto de la Cámara de Industria, el desayuno se realizó en casa de uno de sus ministros.
Aunque todos los participantes esperaban conocer el tema de la reforma fiscal, el punto no se trató durante el desayuno, sin embargo, el mandatario no desaprovecho la ocasión para presentarles sus proyectos de seguridad, vivienda y reactivación económica para lo cual requiere mayores ingresos tributarios.
Espero que la reforma fiscal sea aprobada este año, manifesto Colom, quien señaló que la propuesta que se enviará al Congreso después de la aprobación del presupuesto 2010 analiza subir el Impuesto Sobre la Renta (ISR).
El sector privado ve un esfuerzo del Presidente de conseguir su apoyo a la reforma con la aprobación de la Ley de Alianzas Público-Privadas, la promesa de ratificar el Convenio 175 de la Organización Internacional del Trabajo que permitiría el trabajo a tiempo parcial, así como un mayor gasto en carreteras, infraestructura y vivienda en el 2010.
Javier Zepeda, director ejecutivo de la Cámara de Industria, señaló que durante la reunión no se trató la reforma fiscal y la posición del sector industrial es de un total desacuerdo a la idea de subir impuestos porque “sería pegarle un tiro de gracia a la reactivación de la economía… y ordeñar a los mismos contribuyentes”.
“Nosotros estamos de acuerdo con elevar la recaudación, pero mediante el combate al contrabando, la corrupción, y reactivar la economía”, dijo Zepeda, quien advirtió que la propuesta de elevar la tasa del Impuesto de Solidaridad (ISO), que grava los activos netos o ventas brutas de las empresas, de 1 a 2 por ciento, afectaría más a las pequeñas y medianas empresas, sin importar que no tengan ganancias, ya que por ser un pago anticipado a cuenta del ISR impactaría su flujo de caja provocando el cierre de muchas y mayor desempleo
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