El pertenece a la cuarta generación de una familia de joyeros, y recientemente presentó su propia línea de joyas llamada “Colur”. En esta entrevista Manolo Novo no solo recuerda sus inicios sino que también nos cuenta sobre la evolución de esta industria.
¿Recuerda la primera pieza que elaboró? – Sí, fue un corazoncito en plata. De pequeño mi papá solía ponerme a hacer pruebas en soldadura y si no estaban buenas, me hacía repetirlas de cero. Esa fue la primera pieza que me dijo “si está buena, dejala”, y hasta la fecha la guardo.
¿Cuénteme cómo es el proceso en la elaboración de una pieza? – Primero se diseña. Ya que está el diseño que se pasa a una máquina de prototipos que lo que hace es crear la pieza en cera. Después se hace un proceso de casteo, que es lo que lo pasa al metal. Del metal hay un pre-pulido con tómbola magnética, y de la tómbola magnética pasa al joyero, que es el encargado de darle el pulido final y de montar las piedras y de darle el toque artesanal.
La creación ha cambiado por las nuevas tecnologías ¿cómo es el oficio de joyero hoy en día? – Mi papá me dice bromeando que si mi abuelo viviera se volvería a morir de ver como hacen las joyas ahora. Él a mí me enseñó la forma antigua de como mi abuelo hacía un anillo. Primero todo el proceso se realizaba en una plancha de metal. Allí se doblaba, martillaba, deformaba y tallaba de una forma completamente artesanal. Y es que la verdad mis respetos, porque qué difícil era. Es por eso que una joya antigua tiene mucho más mérito que una joya en el presente, porque para nosotros todo esto de la computación nos ha venido ayudar tanto.
¿Qué modificaciones hay a partir de las carreras que se han creado para aprender este oficio? – Antes los joyeros trabajaban de cero. Desde que se les daba el diseño ellos tenían que tallar, limar, cortar, etcétera . Ahora todo ese proceso inicial de diseño y prototipos, son los diseñadores gráficos y diseñadores 3D quienes lo hacen. Ellos (los joyeros) dan el pulido final y la montada de piedras. Toda esta tecnología que se ha ido involucrando en la industria no solo ha venido a facilitar y ha perfeccionar el trabajo, sino también ha creado nuevas plazas, que es algo muy positivo.
¿Qué secretos le ha dado su padre con respecto a su profesión? – Qué secretos no me ha dado (se ríe). Él me ha enseñado el “Know-How” de todo. Desde aprender a manejar y a conocer los metales, sacar los precios de las joyas, hasta de cómo tratar a los clientes. Todo ese aprendizaje, esa experiencia de años, me la tradujo en tan poco tiempo. Doy gracias a Dios por tenerlo.
En general ¿qué se valoriza más, la materialidad de la joyas, el diseño o el nombre? – Creo que es un poco de todo. Lo primero obviamente es trabajar la pieza con buena calidad, tanto de metal como de piedras; y eventualmente si uno lo hace éticamente es lo que va a crear un nombre. Ya con el nombre, las personas van a confiar en uno.
¿Cuál es la tendencia actual en diseño de joyas? – Para esta año está regresando lo que es el oro rosado y amarillo en terminaciones mate. El metal blanco ha perdido un poquito de fuerza. En lo que se refiere al diseño está regresando la pieza cargada.
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