Emetra compró 3 mil 600 unidades estilo británico para hombre y 400 para mujer estilo indio a Papeles Especiales, S.A., por cada una pagó Q145.
La Entidad Metropolitana Reguladora de Transporte y Tránsito (Emetra) decidió modificar la imagen de los agentes de la Policía Municipal de Tránsito para que no se confundan con los de otras municipalidades del país.
De acuerdo con Amílcar Montejo, portavoz de la PMT, se cambiaron las gorras que utilizaban por cascos blancos de algodón y también se les dotó de botas negras. “De esta forma las personas podrán identificar con mayor facilidad a un PMT”, agrega.
La Emetra pagó Q580 mil a Papeles Especiales, S.A. por 3 mil 600 cascos estilo británico para hombre y 400 como los que usan las mujeres policías en India. Por cada uno pagó Q145.
El concurso fue publicado el 18 de junio en Guatecompras y la adjudicación se hizo el 6 de julio a la única empresa participante. Emetra pidió ese estilo de sombreros pues, según el secretario municipal, Héctor Cifuentes, son más seguros.
El contrato fue suscrito por Howard Yang Luke, director de Emetra, y María Ruby Arriola Gallardo, gerente general y representante legal de la empresa.
Mario Aguirre, encargado de ventas de Papeles Especiales, S.A., cuenta que los cascos tardaron un poco más de un mes en llegar a Guatemala provenientes de Vietnam.
Para ellos no fue difícil identificar a un proveedor porque el propietario de esa empresa, Carlos Alberto Arriola, los conoció en una feria internacional relacionada con la industria del papel. Ellos promocionaban los sombreros hechos a base de fibra de árbol como los que buscaba Tu Muni.
Las bases especificaban que el casco debía ser fabricado con corteza de junco, llamada “pith”. Esta se utiliza para fabricar cascos que se usan en países de clima tropical y subtropical y por eso son conocidos como cascos para safari. Se comenzaron a utilizar en 1840, pero fue hasta 30 años después que se popularizaron en las colonias inglesas.
Estos modelos que se fabrican a mano son frescos y livianos, cada uno pesa alrededor de cuatro onzas, agrega Aguirre. Se utilizan en Inglaterra desde la Segunda Guerra Mundial.
Agrega que son distintos porque se adaptan a las necesidades de cada sexo. Por ejemplo, las mujeres no utilizan los británicos porque no podrían mantener recogido el cabello, mientras que para los hombres el estilo les protege el cuello, cara y orejas.
“Ambos cascos resguardan la seguridad de los agentes, pues una pedrada o cualquier golpe en la cabeza será amortiguado”, resalta Aguirre.
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