Los centros ubicados en 9 departamentos del país podrían albergar a 1,500 adultos mayores que deambulan por las calles y viven como indigentes.
El ocaso de las cálidas tardes en el departamento de Retalhuleu tiene algo en común con las personas de la tercera edad que viven como indigentes en la costa sur.
Así como termina la tarde, acaba la esperaza de docenas de adultos mayores que viven de la caridad, esperando quién les dé al menos algo de comer o que se abran las puertas del hogar Dr. Rafael Espada, construido por la Asociación Civil Dulce Refugio, Ministerio de Ancianos Viviendo por Fe, que permanece cerrado por falta de fondos estatales, indispensables para equiparlo.
Por falta de presupuesto tampoco se pueden abrir las puertas de los centros construidos en los municipios de: San Benito, Dolores, San Luis, Poptún y Sayaxché, en Peten; Los Amates, Izabal; San Cristóbal y San Agustín en El Progreso; Rabinal, Baja Verapaz; Palencia, Guatemala; San Gabriel, Suchitepéquez, Monjas, Jalapa y San Juan Comalapa, Chimaltenango y que podrían albergar cada uno 1,500 personas de la tercera edad que viven en completo abandono.
Para la edificación de los centros la asociación invirtió Q24.4 millones asignados en el presupuesto de la nación de 2008.
“Esta es una de las pocas instituciones que no tiene problemas en la ejecución de los fondos que se les asignó y que se publicó en el diario oficial, nosotros los visitamos y no encontramos ninguna anomalía y tenemos conocimiento que la Contraloría tampoco le fijó ningún reparo”, dijo Alberto Orrego, director financiero del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).
Orrego, también aclaró que el Ministerio de Finanzas Publicas (Minfin) le fijó un techo presupuestario a la cartera de Salud y partiendo de ese lineamiento, la Asociación Dulce Refugio está incluida en el presupuesto para 2010, pero con Q1.9 millones adjudicados para el presente año, por lo que el incremento que solicita la entidad caritativa está únicamente en manos de los diputados.
Desde el pasado 23 de noviembre, la asociación ha dirigido varias cartas al presidente Álvaro Colom, al vicepresidente Rafael Espada, al presidente del Congreso, Roberto Alejos, y al diputado Mario Taracena, presidente de la Comisión de Finanzas, para que les sea adjudicado un presupuesto de Q26 millones, que se invertirán para que los centros funcionen y sean equipados.
“La última palabra la tiene el pleno y eso se va a decidir cuando el presupuesto llegue a la fase de redacción final por artículos, los diputados son los que tienen que decidir”, expresó Taracena.
Sonia Rivera, presidente y representante legal de Dulce Refugio, refirió que la asociación no ha recibido respuesta de ninguna autoridad, sobre la solicitud de fondos que se hizo al Gobierno.
“Nos preocupa que miles de abuelitos y abuelitas anden por la calle aguantado hambre y sufriendo mal tratos, que incluso ha provocado varias muertes, porque no tienen quién los ayude, esperamos que los diputados se pongan la mano en el corazón y que nos ayuden porque el Estado debe hacer mucho por las personas de la tercera edad que viven abandonadas en la calle”, expresó Rivera.
Desde el pasado lunes 23 de noviembre el personal administrativo de Dulce Refugio permanece en huelga de hambre y se han plantado junto a 8 ancianos frente Casa Presidencial, el Palacio Nacional de la Cultura, el Ministerio de Finanzas y el Congreso.
El asilo se fundó el 4 de diciembre de 2003, desde esa fecha se ha hecho cargo de los trámites legales para sepultar a 52 adultos mayores que fallecieron por su avanzada edad. En la actualidad atienden a 70 personas, entre las que se encuentran 15 mujeres.
El informe anual circunstanciado de la Oficina del Procurardor de los Derechos Humanos (PDH), presentado en 2008, detalla que en 2005 en Guatemala existía una población de 3 millones 625 adultos mayores y se proyecta para 2050 una población de 3 millones 625.
Además especifica que “las mujeres adultas mayores representan el 50.34 por ciento en mortalidad y los hombres 49.65 por ciento. El 34.1 por ciento es población de descendencia maya, el 0.17 por ciento es xinca, y el 0.08 por ciento es garífuna”.
El estudió también hace referencia que “el departamento con más población adulta en el área rural es Alta Verapaz, con 7.6 por ciento, donde se concentra la mayor parte de mayas que existe en el país, le siguen Huehuetenango y Quiché.
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