La existencia de toda persona, de su libertad y su propiedad, no es producto de las leyes promulgadas en determinado lugar, sino lo contrario: debido a su preexistencia es que se promulgan las leyes, para proteger dichos derechos del individuo. Estos son los límites de la función legítima de la ley, pero por desgracia, el sistema legal que nos rige se ha pervertido. La muestra es el paquete fiscal que quieren imponer nuestros gobernantes. La ley se convierte así en un instrumento ejecutor de una acción ilegítima como: la expoliación de la propiedad a favor de un grupo privilegiado, el que se encuentre en el poder. Únicamente hace falta verificar si la ley lleva a cabo una acción que un ciudadano no podría realizar sin cometer un delito. Exijamos que no se justifiquen actos inmorales y falsamente filantrópicos, como el que representa el paquete impositivo.
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