La candidatura de Sandra Torres se va perfilando con más claridad. Indicios dentro del Gobierno, como la próxima salida de funcionarios clave, para empezar a trabajar la campaña de la doña y el monitoreo sistemático de su imagen entre los guatemaltecos, confirman que la UNE correrá en 2011 con la esposa del Presidente como portaestandarte.
En los últimos meses, la doña ha experimentado golpes que, al parecer, la han hecho madurar en términos políticos. En primer lugar, la avalancha que casi se la lleva a ella y al Gobierno entero a raíz de los videos Rosenberg. Luego vino la unidad de la sociedad civil y la comunidad internacional que derrotó su intento de hegemonizar la Corte Suprema. Y recientemente, el rompimiento con su hermana Gloria Torres por las denuncias que existen en cuanto a los préstamos que tramitó para alcaldías ante el Infom. Otras fuentes dan cuenta, además, del forcejeo que tuvo con el Mandatario a causa del presupuesto del próximo año y que han distanciado al dúo presidencial.
Estas derrotas y tensiones la han tornado, dicen, un poco más serena y abierta al diálogo con quienes le rodean. No deja de haber la preocupación en su entorno del coyunturalismo en que frecuentemente incurre, y que le hace todavía tropezar en perseguir logros inmediatos aunque esto implique desviarse de su objetivo estratégico.
Una encuesta comisionada por el Gobierno y realizada entre el 3 y el 9 de noviembre confirma el poco desgaste que ha tenido Sandra Torres en los 22 meses del Gobierno, a pesar del ataque a que ha estado sometida de parte de la oposición en el Congreso y de las críticas pertinaces en los medios informativos. Solamente el 36 por ciento de los guatemaltecos tiene una opinión negativa, contrario al 57 por ciento que simpatiza con ella. Se le percibe como trabajadora, interesada por las personas en general y preocupada por los pobres. En términos de honestidad, las percepciones están divididas, 50/50. Sin embargo, la señora Torres tiene a su favor el hecho de que no hay rumores, ya no digamos denuncias de corrupción sobre de la manera como dirige Mi Familia Progresa. Hace algunos meses, la CICIG investigó sus cuentas bancarias y al parecer, dado que no ha habido reacción en su contra, no encontró indicios de ingresos sospechosos.
No quiere esto decir que la simpatía vaya a traducirse en una preferencia de voto en 2011. Sin embargo, la señora Torres tiene a su favor que un 68 por ciento percibe que el programa Mi Familia Progresa ha logrado resultados y que el 73 por ciento de los encuestados piense que este debe continuar. La idea de las remesas condicionadas se ha convertido, gracias a la tozudez de la doña, en un tema de Estado que ya no pueden descartar sus competidores.
Por otra parte, tal como están las cosas ahorita en el patio de la derecha, con Otto Pérez, Alejandro Giammattei, Harold Caballeros y Eduardo Suger compitiendo entre sí, eso le da posibilidades reales de triunfo a Sandra Torres. Si la derecha no presenta un frente unido y un candidato único, hay altas probabilidades de que la UNE se convierta en el primer partido en ser reelecto y Sandra Torres en la primera mujer que gobierne Guatemala.
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