Hoy, mientras usted lee esta columna, el Consejo Directivo, decanos, directores, catedráticos, investigadores y demás colaboradores de la Universidad del Valle estaremos en Sololá en la celebración de la sexta graduación de técnicos y profesores del campus del Altiplano. La ocasión, además de permitirnos compartir los éxitos alcanzados y reflexionar sobre planes futuros, es una reiteración del compromiso del Grupo Educativo del Valle con la región, con los pobladores de la cuenca del lago de Atitlán.
Nuestro trabajo monitoreando la calidad del agua del lago inició hace más de 30 años. Los resultados de investigación evidencian el acelerado deterioro del cuerpo de agua, ocasionado por la descarga de aguas negras, un manejo inadecuado de agroquímicos, el incremento de sedimentos y la erosión, entre otros factores. La contaminación con todo tipo de desechos, arrastrados principalmente por las vertientes de los ríos Quiscab y San Francisco, ha convertido al lago en un inmenso caldo de cultivo, precipitando así su eutrofización. La presencia de bacterias peligrosas y la preocupante turbidez, incluido el más reciente florecimiento de cianobacterias, son síntomas de la seria enfermedad que acecha al lago de Atitlán.
El esfuerzo permanente y silencioso de investigación, liderado por Margaret Dix, Edwin Castellanos y otros miembros de la casa de estudios, requiere hoy, más que nunca, un seguimiento cercano, a nivel local, y el involucramiento de más especialistas que propongan soluciones integrales a la difícil problemática. Por ello, con la visita de hoy, la UVG lanza un plan institucional de acción que contemplará, entre otros aspectos, el funcionamiento de un laboratorio en UVG/Altiplano, que brinde información periódica, oportuna y confiable sobre la calidad del agua del lago. Asimismo, redoblaremos nuestros esfuerzos en el área de educación ambiental en todas las comunidades y escuelas de la cuenca del lago y estableceremos un centro de documentación que sistematice los estudios disponibles sobre la situación de la región. De esta cuenta, UVG/Altiplano se constituirá en un centro de referencia a donde acudirán reconocidos expertos del país, así como científicos sociales, ingenieros, biólogos, educadores y limnólogos de renombre mundial, que nos ayudarán a recuperar el lago de Atitlán.
Este compromiso público de la UVG representa un esfuerzo de gran envergadura, que requerirá una fuerte inversión de recursos y el apoyo de muchas personas y organizaciones, que estoy seguro se sumarán a esta importante causa. Sin embargo, dada la urgencia del caso, la UVG ha iniciado ya este esfuerzo interdisciplinario, confiando que este paso en una dirección que apremia, recibirá el respaldo necesario para garantizar su sostenibilidad. Seguramente muchos acompañarán a la universidad en este camino.
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