Se cumplió el plazo constitucional para aprobar el presupuesto para 2010 y los diputados no se pusieron de acuerdo. Entró en vigencia el mismo presupuesto de 2009, que es mucho más alto que el propuesto y estipula fuentes de financiamiento que no estarán el próximo año. Algunos grupos políticos impidieron la aprobación del nuevo proyecto para que no se mermaran sus asignaciones anuales. Pero también existe el temor a una reforma fiscal. Si se dice que la reforma es integral, tiene que haber un incremento en la recaudación, pero también tienen que definirse los destinos del dinero y establecerse controles de la calidad del gasto, así como controles hacia los contribuyentes, para evitar que evadan o eludan el pago impositivo. Es un asunto que siempre se evita y que existirá mientras no se le ponga el interés y la voluntad debidos. El Estado debe tener un presupuesto adecuado proporcional al Producto Interno Bruto nacional.
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