Promover el odio entre los guatemaltecos y la incitación al conflicto. Eso hace el gobierno de Colom.
El título no se refiere a la corrección gramatical, la sintaxis ni la ortografía, sino a la falta de escrúpulo en el uso de las palabras y por ende, del mensaje que se comunica. Me refiero particularmente a la irresponsabilidad con la que se promueve el odio entre los guatemaltecos y la incitación de al conflicto entre distintos estratos de la población. Por supuesto a la permanente inmoralidad al eludir la propia responsabilidad trasladando siempre a terceros los desatinos propios.
Me refiero al político que tuvo éxito con su demagogia confrontativa y que finalmente fuera electo, el ingeniero Colom, a quien aludo por su título universitario porque ha ignorado las normas constitucionales que consignan que el Presidente, lo es de todos los guatemaltecos y porque en sus comunicaciones ni habla ni actúa en congruencia con su calidad como representante de la unidad nacional.
Poco se ha señalado la irresponsabilidad con la que el gobernante en palabra y obra, apela exclusivamente a los intereses y necesidades de las masas manejables por su pobreza y desesperación. Y es que pocos niegan el acierto de los programas destinados a suplir la emergencia alimentaria y ampliar la educación como acciones ineludibles para el desarrollo nacional, los cuales lamentablemente pierden legitimidad ante la opacidad en el uso de recursos y en las cuestionables estadísticas que tanto se publicitan.
Pero las maniobras para someter a una población esclava de la voluntad oficialista así como la escasa atención dirigida a facilitar en el mediano plazo su independencia con el impulso a la inversión y la consecuente creación de fuentes de empleo, son inaceptables.
Ingeniero Colom, ya basta de seguir con el discurso que culpa de todos los males a “los ricos” (metiendo en el saco a todo aquel que produce bienes o servicios) y que no dependen de la voluntad del Estado para sobrevivir. Ya basta de ampliar esa dependencia y falta de oportunidades explotando la natural urgencia con la que muchos ciudadanos se cuelgan de la mano del poder político de turno.
Sus mensajes no aguantan un análisis lógico ni práctico en cuanto a las conclusiones que usted pretende sustentar en base a las premisas falsas que con toda desfachatez publicita, y lo hace, con plena conciencia de su contribución al malestar general, por oposición al bienestar general que debería perseguir.
Lo hace seguramente, envalentonado en su vocación temeraria hacia la polarización de la sociedad y como se comenta a ‘sotto voce’, con el apoyo del equipo de extranjeros que asesoran la actividad mediática del Gobierno en una actualización de las estrategias de propaganda intensa que sopla con vientos que vienen del sur.
Aflige que en el contexto constitucional nos encaminemos hacia una tiranía de la mayoría, término que según Giovanni Sartori significa “…violar, legislando o gobernando los derechos de las minorías”.* El gobernante se acerca cada vez más a la imposición de sus designios a través de la expresión manipulada de las masas con la intención de favorecer la repetición de un gobierno “uneísta”.
Ciertamente su elección al cargo presidencial fue el resultado de un voto mayoritario pero las maniobras destinadas a neutralizar los límites del poder y el respeto a los derechos de las minorías para imponer sus decisiones hacen recordar a Tocqueville y a John Stuart Mill cuando describían la tiranía de la mayoría como una opresión de la sociedad sobre el individuo.
Qué es la Democracia. Giovanni Sartori. Taurus. Pag. 136.
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