La gestión gubernamental de Evo Morales ha sido premiada con un nuevo mandato. Probablemente ha pesado en el ánimo de los bolivianos la manera cómo se afrontó la crisis económica mundial, cuyos efectos, hay que reconocerlo, no llegaron a afectar a la mayoría de la población.
Durante 2009, el gobierno mantuvo el mismo ritmo de inversión y no hubo de recortar servicios sociales básicos. Esto, sumado a la aprobación que existe entre amplios sectores de la población hacia la alianza que Morales mantiene con Hugo Chávez y la crítica constante que hace a la política de Estados Unidos hacia el hemisferio, pesaron para que Morales obtuviese 63 por ciento de los votos a su favor y que su partido logre el control del Senado y de la Cámara de Diputados.
En el senado, el Movimiento al Socialismo logró hacer elegir a 25 senadores, de un total de 36. En la Cámara de Diputados tendrá 85 escaños de 130 posibles. En ambos casos, puede verse que Morales no tendrá dificultad para emprender reformas que requieran el voto favorable de las 2/3 partes de los parlamentarios.
En relación a 2005, Evo Morales logró un mejor resultado. En aquella oportunidad obtuvo 53.7 por ciento de los votos. Es decir, a lo largo de 4 años, el apoyo hacia él y las políticas de reivindicación indígena que impulsa han crecido 10 puntos porcentuales. No obstante haber avanzado en apoyos, ya que logró hacer elegir 2 senadores en los departamentos de Santa Cruz y Pando, que antes eran cotos exclusivos de la oposición, eso no significa la total hegemonía. En esos departamentos ganó el candidato opositor Manfred Reyes Villa.
La Constitución limita la posibilidad de la reelección a un mandato adicional. Esto implica que el período que se inicia el 22 de enero de 2010 será el último al que pueda optar Evo Morales. Sin embargo, con ese control del Legislativo que le otorgó el electorado, Morales tendría posibilidades reales de modificar a su favor las reglas del juego, y seguir el camino marcado por Hugo Chávez. Yo en lo personal espero que esto no suceda. Sería un desprestigio para los movimientos indígenas de corte socialista democrático.
Entre los retos que deberá abordar Morales en este nuevo mandato está la creación de nuevas fuentes de trabajo y lograr una mayor inversión, ya sea estatal o privada, que haga crecer la economía. Morales ha sido lo suficientemente hábil como para arrancarle mejores condiciones a las transnacionales que operan en Bolivia, en particular en el área de hidrocarburos, sin necesidad de recurrir a la expropiación o a la nacionalización. Habrá que ver si con este nuevo mandato no decide inclinarse por una mayor estatización de la economía, a imagen y semejanza de lo acontece en Venezuela.
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