Hoy, 12 de diciembre de 2009, por suerte es el gran día. Un amanecer totalmente claro, con un cielo celeste que invita a la alegría, a la alegría de recordar gente inolvidable. Nada más oportuno que hacer una correlación de esta gloriosa historia de personas relevantes y hechos que los han llenado de orgullo y colmado de satisfacción a ellos, a sus familias y a este país.
Me motiva empezar relatando los acontecimientos a partir de esta fecha, que confirma de forma actualizada las características que distinguen a un Club Social y Deportivo, que representa cada día la razón por la que se mantiene vivo, y que por suerte me ha tocado ser testigo presencial, dado el amor que mi padre Chito Pérez le profesaba. Así que, con ese sabor nostálgico que siempre me ha acompañado, me siento más que feliz de vivir este momento. El esfuerzo, la dedicación, la constancia, conjugada en el amor que se le profesa, hoy encabezada por un líder que no escatima esfuerzo para tenerlo en el sitial de honor que le corresponde, su nombre con mayúsculas, Manolo Higueros Abdo, actual presidente de la institución, portador natural de esa mística que forma parte de todos y cada uno de los herculinos que hoy, acompañados de gente como Diego Pulido, El Chinito Solís, Manotas Mata y, en fin, gente que no regatea dedicación para poner en el pedestal de la gloria al Club Hércules, lugar que le corresponde por antonomasia debida a la calidad de las personas que lo han conformado, valor humano como la de un Carlos Aguirre Barrutia, de un Héctor La Nigua Mancilla Pinto, Jorge Braham, Gonzalo Palarea, Francisco Montes Colaz El Viejo Montes, José Vicente Soto Chente Soto, Luis El Pipo Ruiz, Luis y Carlos Piloy Díaz Gaitán, Antonio Tono Molina, Antonio Tono Colom Argueta, Enrique Quique Godoy, Rodolfo La Gata Rosenberg, Renato El Chucho Lorenesi; en fin, me doy el privilegio de mencionar a los más amigos de mi papá, pero todos y cada uno de los integrantes del club son dignos de mencionar por esa tradición que iniciaron los señores Luis Asturias Tejada, Gabriel Urruela, Salvador Delgado, Miguel Asturias Quiñónes y Arturo Aguirre Matheu.
Refrescar la memoria a los descendientes de todas estas personas es honrar ese legado que nos debe servir de ejemplo a todos, todos los días, para cultivar esas virtudes que tanta falta hacen en este momento. La caballerosidad, determinación y orgullo, es requisito de la inmortalidad de este club.
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