Uno de los hombres más influyentes del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), fungió como diputado durante el gobierno de Jacobo Arbenz y se exilió tras la contrarrevolución de 1954. Sin embargo, en el extranjero se convirtió en un férreo anticomunista.
Cadete con altas calificaciones en la Escuela Politécnica, con todo y eso fue encarcelado dos años durante el régimen de Jorge Ubico. El motivo, intercambio de correspondencia romántica con una amiga, algo inaceptable en una época de totalitarismo.
Al momento de su liberación le dieron de baja del Ejército y padeció persecución hasta buscar refugio en México, donde el mismo Lázaro Cárdenas, entonces presidente del vecino país, ordenó su instalación como maestro rural en Sonora donde escribió su primer libro, Tierra ancha y rebelde.
Tras la revolución de 1944, Pellecer retornó a Guatemala. Eran tiempos de ideas nuevas que sorprendieron a los jóvenes.
“Todos estaban extasiados con las nuevas posibilidades, ingresó a un movimiento llamado Guardia del cual salieron algunos miembros del PGT”, afirma Víctor Manuel Trocolli, primo de Pellecer.
Fue nombrado diputado a la asamblea nacional constituyente en 1945 y más tarde diputado por el departamento de Guatemala. Sin embargo su postura ante el asesinato de Francisco Javier Arana supuso un rompimiento con Arévalo y un nuevo exilio, esta vez a Francia.
En 1951 Jacobo Arbenz asumió la Presidencia y personalidades como Luis Cardoza y Aragón, Manuel Fortuny y el mismo Pellecer retornaron al país. Es designado como diputado por Escuintla. Durante su estancia en Francia conoció a Blanche Piriu con quien procreó cuatro hijos que nunca residieron en Guatemala. Con la contrarrevolución en 1954 se exilió en Argentina donde lo encarcelaron en repetidas ocasiones por las fuerzas del general Perón.
Se marchó a Praga (antes Checoslovaquia) donde se reunió con Arbenz, Fortuny y otros miembros del PGT. Es aquí en donde inicia el período más controversial de su vida pública. “Al toparse con los miembros del Partido Comunista Internacional y ser testigo de los abusos y atrocidades que cometen, Manuel decide renunciar al comunismo y publica su libro: Renuncia al comunismo, en 1965” comenta Estuardo Burmester, Encargado de Aguas de la Municipalidad de Antigua Guatemala y sobrino de Pellecer.
Esta decisión lo enemistó con buena parte de sus ex compañeros. “Yo tenía una relación cercana con él, pero traicionó todos los ideales de la revolución y nunca se volvió a ocupar de los pobres a quienes dijo defender”, cuenta Alfonso Bauer Paiz, diputado al Congreso en el mismo período que Pellecer. “Cuando Arévalo torpemente trató de explicar la situación con Francisco Javier Arana (su asesinato), Manuel gritó desde el otro balcón en el Palacio: ‘¡nosotros los ejecutamos!’ Ya sus intenciones eran confusas desde entonces”.
En 1965, su hijo Gian Marc fue atropellado en Francia por un camión que era conducido por un miembro del partido comunista, lo cual lo dejó temporalmente paralítico. Nunca se supo si el Partido Comunista tuvo algo que ver en el incidente. Gian Marc se suicidó al lanzarse de un quinto piso en 1976, esta situación complicó más el delicado matrimonio con Piriu y terminó en el divorcio. Años más tarde conocería a la mexicana Raquel Macías con quien tuvo un hijo.
Dentro de sus publicaciones más emblemáticas se encuentran: Útiles después de muertos, Camino equivocado Che! y ‘Entre la hoz y el martillo. Carlos Pellecer regresa a Guatemala de manera clandestina durante el gobierno de Ydígoras Fuentes. Cuando Carlos Arana Osorio asume la Presidencia, es llamado a realizar charlas y campañas contra el comunismo. Su carrera diplomática lo hizo Cónsul General de Ámsterdam en 1971, agregado de prensa en México en 1972, embajador en Israel de 1972-1974, Cónsul General en Houston, Texas de 1974-1982. Además de ser asesor político de Vinicio Cerezo en 1990, año en el que se retira de la vida política activa.
En 1996, la municipalidad de Antigua lo nombró Ciudadano Distinguido. Sus pasiones políticas despertaron odios y alabanzas. Piero Gleijeses escribe en el libro El destino de los vencidos: “Pellecer gozó de una vida plena mientras sus ex compañeros eran perseguidos y torturados”. Estuardo Burmester comenta: “fue tildado incluso de agente de la CIA, pero si vemos su bibliografía encontramos el libro: Dos yankees más contra Guatemala, una dura crítica el gobierno norteamericano”. Controversial, bohemio y de carácter fuerte, Pellecer vivió sus últimos años en el hogar para el hombre mayor del Hospital Militar. Murió a los 89 años a causa de su edad y varios derrames que lo habían debilitado. Fue uno de los políticos más controversiales de nuestro país. Pellecer vivió y promovió los dos sistemas político-filosóficos dominantes del siglo XX. Su legado quedará sujeto al juicio de quienes a través de sus actos y obras literarias traten de comprender su complejo personaje.
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