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Guatemala, lunes 14 de diciembre de 2009

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Opinión:

¿Qué tipo de Estado queremos?

¿Y estamos dispuestos a pagar?

Edgar Gutiérrez

Fuente menor Fuente normal Fuente grande

Estemos o no de acuerdo con la reforma fiscal, hay un hecho palmario: hemos sacrificado las capacidades estratégicas del Estado y es hora de preguntarnos ¿qué tipo de Estado queremos y estamos dispuestos a pagar? Antes de responder, exploremos ¿de dónde viene el Estado que tenemos?


En el período del boom (1950/1980), el sector público fue un mecanismo de ascenso social de clases medias citadinas y del interior. El ingreso al Ejército, al magisterio, ganar una plaza en una institución de gobierno equivalía a estabilidad laboral, lo cual, a la vez, permitía una expectativa familiar previsible: educación, ahorro y movilidad social de la siguiente generación.


Los usuarios de ese sector público aún rescatan la vieja calidad de las escuelas y los hospitales nacionales. Fue así en gran medida porque  ese modelo económico requería una burocracia civil relativamente pequeña y centralizada, y una burocracia militar más extendida, educada para administrar el aparato estatal, y eficaz en la contención social. Pero esa centralidad del aparato público fue irrelevante para el resto de la sociedad, sobre todo si eran habitantes de las zonas rurales e indígenas.


Entonces hubo varios intentos de promover una tecnocracia por mérito a fin de instalar unas ciertas capacidades públicas de planificación del desarrollo económico, tecnológico y urbanístico, pero no se afianzaron. En general la burocracia siguió ingresando al servicio público por conexiones políticas y familiares insertándose entre las redes informales tejidas en torno al Estado.


A fines de los ochenta ese perfil institucional se fue modificando. La crítica generalizada por el carácter excluyente (según estrato social, pertenencia étnica y asentamiento geográfico) de los servicios públicos, las frecuentes prácticas corruptas y la baja eficiencia del funcionariado, encontró una potente caja de resonancia –cierta “racionalidad” interpretativa– en las escuelas neoliberales, que iniciaban su reinado en los centros mundiales de poder.  


Las instituciones públicas quedaron sitiadas por el bombardeo ideológico –que le hacía sentido al común de la gente– y perdieron el atractivo de los tecnócratas, pues las empresas captaban los cuadros más calificados con una oferta que dejaba fuera de competencia al Estado: buena paga, expectativas de ascenso y prestigio social. Clases medias y grupos intelectuales no empresariales se abonaron a las ONG que experimentaron un primer auge en esos mismos años. (Sigue)

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4 comentarios:

  1. Guillermo Maldonado C: (2009-12-14 10:47:39 horas)
    Si las capacidades públicas no se afianzaron, no fue un problema de los servidores públicos o porque fuese inviable técnicamente, sino por el abuso de poder con que se administraron las instituciones del Estado –y en buena medida aún se siguen administrando. Matones de corbata y militares corruptos desmontaron el sistema de servicio civil –al grado que incluso dieron al traste con el IPM— y con la oleada de ideas neoconservadoras trasladaron una visión gerencial distorsionada y corrupta a las entidades del sector público. De manera dogmática implantaron mecanismos de descentralización productiva dentro del sector público, como si se tratara de empresas que deben buscar los mayores rendimientos de productividad, y ahora los servicios abandonaron la concepción de la tasa, por el de precio lucrativo y hacen agosto en todos los registros públicos. Esto es, suprimieron la mística de un servicio y de la función social que compete al Estado, que vale decir se mueve con los impuestos que generan el trabajo productivo de los ciudadanos. Ahora nos venden las certificaciones en los servicios públicos e imponen una serie de trabajas, para repetir la gestión. Tercerizaron los servicios para especular con la cosa pública, al colmo que en detrimento de la dignidad de los servidores públicos, retomaron en forma generalizada la locación de servicios, que es lo mismo que impulsar una política de precarización laboral, de empobrecimiento; de ciudadanos sin estabilidad laboral, sin seguridad social ni niveles dignos de vida. Este problema de organización del Estado, que agudizó la ofensiva neoliberal contra el trabajo, tiene en el medio guatemalteco todavía muchas fortalezas. Una de ellas la falta de entidad nacional y de respeto por la dignidad y derechos fundamentales de todas las personas. Es repugnante decirlo, pero hasta privatizaron los parqueos de la universidad pública y ahora le niegan el acceso a la educación profesional a miles de jóvenes, mediante evaluación pre ingreso. Las que no sostuvieron los que ahora las implantaron.
  2. laureano lopez: (2009-12-14 10:13:07 horas)
    Atinadisimo resumen, solo falto decir que a finales de los ochenta se fusiló a la clase media, con el primer gobierno civil quedando dos bandos, los pobres y los ricos. La reforma tributario tiene el problema de siempre, lo pagan siempre el consumidor final. El pobre en otras palabras. He visto gente con el frenesi del que busca un trago o un cigarro, en busqueda de una tarjeta para celular. La gente prefiere meter saldo al telefono y seguir comiendo menos cada día, antes habia una telefono a cada cinco kilometros, y nadie por eso se murio. Que clase de Estado quiero? Quiero un Estado digno, independiente, soberano, que no se entregue a Obama, que no se entregue a Chavez. Que marque su propio paso. Quiero un Estado en que la educacion no sea por mayor cobertura, sino, por calidad, que pueda ayudar a la gente a salir del subdesarrollo que recordemos está en la mente. Hoy se multiplica la ignorancia como moneda corriente de cambio. Quien será el patriota que permita que el pensamiento, y la libertad de la mente fluya sin cortpizas? Quien será el patriota que permitirá en este canasto de cangrejos que algunos suban?
  3. Gil Zu: (2009-12-14 09:44:22 horas)
    QUE ESTADO QUEREMOS. Un Estado que se proyecte en funcion social a las grandes mayorias y no a las quince o veinte familias historicamente beneficiadas con las riquezas de nuestra nacion. A Barak Obama hay quienes lo acusan de socialista y es que el Capitalismo para poder mantenerse tiene que socializar su sistema. Por eso cuando le preguntaron a Obama que conque dinero iba a cubrir el seguro medico de miles de niños les respondio : Con el impuesto que le vamos a cobrar a los productores de cigarros. Ya en una ocasion Jefferson sentencio el error de dejar a los Bancos Privados que siguieran orientando las politicas economicas marginando al Estado y provocando la crisis mas grande de su historia al grado de dejar a miles de norteamericanos sin casa. Si el gobierno no promueve el cambio social sera el pueblo el que lo va a ejecutar como lo demanda en estos momentos Honduras.
  4. Alan Cosillo: (2009-12-14 01:52:38 horas)
    Las medidas de ajuste estructural del FMI también incidieron en países con Estados pequeños a pensar que tenían el mismo mal que países con Estados monstruosos como México o Argentina. Como la receta era la misma eso sirvió para los procesos de privatización de servicios en especial telefonía y electricidad, y la piñatización de empresas como Indeca o Fegua en los años noventa. Así mismo, debe agregar en su próximo número el por qué de las élites han tomado empresas estratégicas y juegan a políticos como es el caso de Arzú y compañía donde han recreado sus feudos con erario público (municipal o gubernamental).
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