A la memoria del licenciado Emilio Arenales Catalán.
En 1968, siendo presidente el licenciado Julio César Méndez Montenegro, se dio en nuestro país un acontecimiento que no ha vuelto a repetirse, como fue el cónclave o reunión de todos los embajadores de Francia en Latinoamérica, en nuestra patria Guatemala.
Esta reunión fue ordenada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia con el objetivo de coordinar la estrategia y proyección de Francia en nuestros países tanto en lo científico y cultural como en lo económico.
Este gran acontecimiento pudo haberse desarrollado en otro país con mayor crecimiento que el nuestro, sin embargo, fue Guatemala el país escogido.
Indudablemente lo anterior se debió a que la Cancillería de nuestro país gozaba de una prestancia de primer orden a nivel mundial debido a la labor desarrollada por el ministro de Relaciones Exteriores, licenciado Emilio Arenales Catalán.
Cuando se tuvo confirmación de la próxima cita de tan ilustres visitantes, el licenciado Arenales me encargó ir al Banco de Guatemala a conseguir un buen local para las reuniones de los diplomáticos convocados; el lugar que me pareció más adecuado fue el salón de sesiones de la Junta Monetaria. Este salón no se presta a nadie, pero al solicitarlo el ministro Arenales Catalán, la gerencia lo concedió inmediatamente; tal el peso del canciller en el Gabinete de Julio César Méndez Montenegro. Dicho salón es muy amplio y tiene unas cómodas y hermosas butacas, además está dotado del equipo de sonido adecuado.
El día de la reunión, el licenciado Emilio Arenales dio la bienvenida a los ilustres invitados con un discurso en excelente francés, lo que le dio al acto un brillante y especial calor de acercamiento.
Cuando finalizó la reunión de trabajo del Ministro de Francia con los embajadores, como remate de la reunión, previo a la despedida, se tuvo en la Cancillería una reunión a la que asistió el ministro francés con un grupo de asesores, y por Guatemala, el Ministro de Educación, doctor Carlos Martínez Durán, y el ministro de Finanzas, doctor Alberto fuentes Mohr, yo asistí como asesor económico y tuve una gran satisfacción al ver que además de Emilio Arenales, el doctor Carlos Martínez Durán se expresara en francés y para completar el doctor Alberto Fuents Mohr también habló en francés; fue sumamente simpático cuando el consejero de la Embajada de Francia, el señor Ducuron, se irguió y dijo: “Caramba, yo vine de balde como traductor”, y todos nos reímos alegremente, fue un momento glorioso y sumamente satisfactorio que se pusiera de manifiesto el alto nivel cultural del Gobierno de Guatemala.
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