Si usted devenga un salario: ¿ha soñado alguna vez con tener su negocio?
Si tiene su negocio, se esfuerza por tener éxito y su dinero es bien habido, ¿se siente orgulloso de ello?
Burgués: propietario, dueño, patrón, jefe. ¡Qué lujo y qué dignidad! Esencial en todo el proceso de creación de riqueza: pone productos en el mercado, crea empleos, paga salarios, reparte utilidades, devenga intereses, compra a proveedores, contribuye con impuestos. ¿Dónde está el demérito?
Proletario: obrero, trabajador, jornalero, asalariado.
Oligarca (según Mario Roberto Morales): “Un conjunto de familias de origen criollo, que controlan en propiedad privada los más importantes medios de producción de un país y, con base en ese control, influyen en la política mediante la manipulación de la institucionalidad estatal”. Usted posiblemente no sea un oligarca, pues lo son muy pocos. Diez o 15, si mucho. Y si es uno de ellos, piense qué tipo de país le conviene heredar a sus hijos: ¿uno donde prevalecen la injusticia y la pobreza, o una Guatemala con riqueza, paz y justicia? Por favor: piense en el largo plazo. La certeza del castigo es lo que reduce la criminalidad. Para ello tenemos que mejorar las instituciones que nos brindan seguridad y justicia. Sólo se puede lograr mejorando nuestra Constitución. No hay otra manera. Espero que no tarden mucho en darse cuenta.
De la “clase política” basta decir que generalmente a ella pertenecen los peores; otra razón para ProReforma.
Necesitamos más propietarios, dueños, patrones y jefes, para que haya más oportunidades para los obreros, trabajadores, jornaleros y asalariados.
No creo que existan las clases sociales. Pero el discurso marxista sigue vivo porque nuestra gente sigue pensando en esos términos (sólo por eso seguiré usándolos). Creo en la dignidad de cada individuo, sin importar si es pobre o rico, mujer u hombre, ladino o indígena.
La dignidad individual empieza por reconocer quiénes somos y sintiéndonos orgullosos de ello, pero la falta de vergüenza permanecerá mientras lo permitamos. ¡Ojalá no tardemos en dialogar con una izquierda honrada y bienintencionada, que también desea que Guatemala llegue a ser un país próspero!
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
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