Analistas afirman que la fuga de diputados eferregistas hacia otros partidos presagia el declive de la agrupación.
“Los invito a que se unan al Partido Patriota, el único partido que cuenta con un líder con pantalones capaz de hacer el cambio que nuestro país necesita”, dijo Arístides Crespo, durante una reciente gira por Escuintla con Otto Pérez Molina, líder del Partido Patriota (PP).
Después de haber extendido los 3 dedos que caracterizan al Frente Republicano Guatemalteco (FRG) durante 17 años, Crespo ahora empuña la mano, símbolo del PP.
Aunque pocos lo expresan abiertamente, muchos integrantes del FRG temen que la defección de Crespo, quien se adhirió al partido durante los años noventa, convirtiéndose en uno de sus principales operadores políticos, desate una fuga de diputados hacia el partido naranja.
“Era la cara más visible del partido después del general. Su ida es casi mortal porque crea desconcierto al interior del partido”, afirma Camilo Rodas, diputado del FRG bajo la administración de Ramiro de León Carpio.
“(Arístides) Crespo va a tender el puente con el otro partido y se llevará a más gente a esa nave que es más grande y con más espacio”, afirma el analista Marco Antonio Barahona, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES).
Cuestionado sobre las razones que propiciaron su cambio de lealtades, Crespo dijo: “No quisiera externar ningún motivo. Es un tema muy personal. Fue una decisión de las bases, no mía, porque creen que (el PP) es una alternativa que puede gobernar el país”.
Al menos cuatro figuras clave del FRG mantienen pláticas con otros partidos aunque Edwin Ruiz, vocero de la bancada, asegura que ninguno ha hecho efectiva su renuncia.
“Estoy analizando otras opciones y el PP es una de ellas. Ya compartí con ellos en 2003 cuando se unieron al proyecto de Óscar Berger. Hay una buena cantidad de colegas que podrían sumarse”, reconoce el diputado Ricardo Saravia.
Ronald Sierra, otro legislador eferregista que ha cambiado la mano azul por el puño naranja, compara lo que le sucede al FRG con un partido de fútbol: “Los buenos jugadores se los llevan a otros lados donde pueden aportar más a su comunidad”.
Con la deserción de Eduardo Quej y Mario Rivera, el FRG pierde dos bastiones cruciales: Alta Verapaz y Quiché. Desde octubre de 2007, Rivera ya había anunciado su apoyo al presidenciable patriota durante un mitin de ese partido en Quiché en el que exclamó: “Le damos la bienvenida al próximo presidente. Necesitamos a una persona que se preocupe por las necesidades de Quiché. Por eso, diputados y alcaldes del FRG de ocho municipios, junto a otros partidos, nos unimos para brindar nuestro apoyo a Pérez Molina, porque sabemos que dará seguridad al departamento”.
No obstante, José Cruz, diputado por Escuintla afirma: “Esos son juegos de intereses. No nos preocupa. El FRG no se va a detener por eso” e insiste que el partido podría ganar entre 20 y 25 curules en su cuarta contienda electoral en 2011.
Efraín Ríos Montt, secretario general del FRG, tiene una proyección menos optimista y calcula que el partido podría ganar 10 curules si entra solo a la contienda y 15 si busca una alianza.
La diputada Zury Ríos asegura que la salida de varios cuadros importantes del partido “permite el surgimiento de nuevos liderazgos, la generación que tiene de 40 años para abajo y que tiene el ímpetu de hacer algo por el país”, sin ahondar en cuales son sus aspiraciones personales ahora que la salida de los viejos líderes le brinda más oportunidades de ascenso.
Carlos López, diputado por Quiché, agrega que la principal fortaleza del partido sigue siendo “la estrecha relación entre los dirigentes y sus bases” y espera que en ese bastión eferregista el partido logre mantener sus ocho alcaldías y dos diputados.
Pero Rodas afirma que la realidad es muy distinta: “El FRG se ha ido deteriorando paulatinamente. Se desatendieron mucho las bases y ahora muchos de los afiliados los tienen sólo en el papel”.
Haroldo Quej, ex vicepresidenciable y secretario general adjunto de adoctrinamiento del FRG, quien se ha sumado junto con su hermano Haroldo a las filas del PP, agrega: “El partido se estaba basando en sólo cuatro departamentos: Quiché, Totonicapán, Escuintla y Alta Verapaz y no se veía mayor esfuerzo de otros integrantes del partido mientras que Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti han sido muy inteligentes y reconocen el liderazgo del Interior”.
El analista político, Julio Ligorría, explica que “muchos partidos políticos en Guatemala se constituyen para satisfacer la necesidad de proyección de un líder o caudillo y cuando desaparece el líder, desaparece el proyecto”.
En el caso del FRG, la pérdida de vigor de Ríos Montt y el desgaste que sufrió el partido tras los escándalos de corrupción que se ventilaron durante la gestión de Alfonso Portillo, debilitaron la agrupación.
“El PP puede recoger gran parte del bolsón electoral del FRG y la UNE también podría obtener algunos beneficios, así como Viva, especialmente en el interior, donde algunos por el tema religioso podrían sentirse en una zona de mayor confort con (Harold) Caballeros”, agrega.
Tras los infructuosos intentos de establecer alianzas con el Partido de Avanzada Nacional (PAN) y la Unión del Cambio Nacionalista (UCN), Ligorría anticipa que es poco probable que el partido encuentre otra agrupación más fuerte a la cual puede sumarse de cara a la contienda electoral de 2011: “El FRG quisiera ir como vagón de algún ferrocarril potente, pero no creo que nadie lo quiera porque su imagen está muy dañada”.
El mismo Ríos Montt admite la necesidad de buscar alianzas, pero admite que “es complicado porque estamos estigmatizados”.
Sin embargo, Barahona advierte que es demasiado pronto para dar por sentada la extinción del FRG: “Es un partido muy disciplinado y tiene mucha fortaleza ya que tiene un proyecto, una identidad partidaria y un líder. Todavía tiene todavía mucho que dar de sí”.
Una vieja carta que el FRG podría usar de cara a los comicios de 2011 sería la reaparición de Ríos Montt. Cuestionado sobre el papel que jugará de cara a las elecciones el líder eferregista dijo: “Tengo mas de 80 años. Puede ser que mañana no este aquí. No puedo ver hacia el futuro porque no tengo bola de cristal, pero mi intención es no abandonar el barco”.
Sin embargo, Rodas duda que esto sea suficiente para inyectarle vigor al moribundo partido: “El general ya no representa para la sociedad guatemalteca lo que una vez representó. Ya no tiene líderes a su alrededor como Arístides (Crespo), Paco Reyes o Harris Whitbeck que le daban brío y lustre al FRG”.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
12 comentarios: