De diferentes puntos del territorio nacional provienen las distintas plantas que se utilizan para decorar los nacimientos y las casas.
Gallitos, pie de gallo, chichitas, pino, pinabetes, manzanilla, musgo verde y gris, flores de pascua, son los productos naturales de la estación de fin de año, provenientes de distintas regiones del país, que adornan los hogares guatemaltecos con su peculiar mezcla de aromas durante estas fiestas en el país.
Los nacimientos que simulan el Belén de aquella época cuando nace el Niño Jesús integran diversos aspectos relacionados con la naturaleza característica de las tierras frías del altiplano guatemalteco.
A los diferentes mercados nacionales son llevados los productos que germinan permanentemente en el interior del país para las ventas navideñas tradicionales que están listas a partir de diciembre.
De Sololá son trasladados el pinabete, el musgo verde, el pashte gris, el pie de gallo; de Quetzaltenango y Cobán, Alta Verapaz, los gallitos. De la zona central como Tecpán, Chimaltenango y Santa María de Jesús, Sacatepéquez el pino, el musgo verde y la manzanilla; las chichitas amarillas de Palencia, Guatemala; y las pascuas de Sacatepéquez y Guatemala, que tienen clima templado.
Según el investigador e historiador, Haroldo Rodas, todos los productos típicos de la temporada navideña, ya se conocían desde la época prehispánica y algunos eran utilizados por los indígenas en sus imperios. El pino ya se usaba como alfombra para que pasaran por ella los caciques de antaño.
La pascua, una flor nativa del área Mesoamericana fue conocida como la “flor de Nochebuena”, durante la Colonia, porque los conquistadores se dieron cuenta que germinaba en la temporada de fin de año y casualmente presenta los colores litúrgicos rojo y verde.
Guatemala exporta la pascua hacia EE.UU y Europa, donde han creado híbridos de colores blanco y azul. “Esta pascua originaria de México y Guatemala es reconocida como un ícono de la Navidad a nivel mundial. Debemos sentirnos sumamente orgullosos”, expresa Rodas.
Las ventas con sus coloridos y aromáticos productos, se instalaron en los campos del Roosevelt, de la ciudad capital, desde el 28 de noviembre. Sin embargo los preparativos para las ventas comienzan en agosto de cada año. En esos días los proveedores llevan al lugar sus productos y los vendedores empiezan a elaborar los distintos artículos típicos de la época.
Joana González Colaj pertenece a la cuarta generación en su familia que participa en la elaboración y venta de la mercadería tradicional de la Navidad. Desde los cinco años de edad, ayuda en la creación de los árboles de pinabete, las coronas, los gusanos de pino y cordones de manzanilla.
Lo que más le gusta elaborar son las coronas, realizadas con hojas de macadamia, las cuales son compradas al por mayor, secadas y teñidas con añelina de colores rojo y verde, y pintadas de dorado o plateado. Después, las hojas son amarradas con hilo en una estructura en forma cilíndrica, diseñada con ramas blandas de pino. Otros productos en cambio ya vienen elaborados como los chivitos de tuza, provenientes de San Juan Comalapa.
La mayoría de estas plantas no son cultivadas de una forma autosostenible, sino que muchas veces son “arrancadas” de los bosques por los pobladores que subsisten de dicha actividad económica, asegura Rodas.
El historiador señala que es necesario que ambientalistas, conservadores de la tradición, economistas, entre otros sectores, se reúnan para promover áreas de cultivo que permitan conservar el medio ambiente.
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