La Organización Mundial de la Salud determinó que el 27 por ciento de los homicidios a nivel mundial se comete en Centroamérica, donde destaca Guatemala con más de 10 mil muertes en los últimos 3 años. Además, el 88 por ciento de la droga procedente de Sudamérica con destino a EE.UU. pasa por esta región, generando a su paso muertes violentas.
En el informe de la Fundación Fiedrich Ebert titulado “Seguridad Regional en América Latina y el Caribe”, publicado en 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que el 27 por ciento de los homicidios a nivel mundial se comete en Centroamérica.
Según el informe, Guatemala posee una tasa de homicidios de 40.5 por cada 100 mil habitantes superado únicamente por El Salvador, cuya tasa es de 50.6 la comparación internacional de las tasas de homicidios coloca a nuestro país dentro de la categoría de naciones con índice delincuencial “alto”.
Durante 2009, la región centroamericana, y en especial Guatemala, “se ha vuelto vulnerable a otras formas delictivas, y las actividades de sicariato, el robo de vehículos, el tráfico de armas y de personas, así como la industria del secuestro”, comenta la publicación.
Los registros de la oficina del PDH dan cuenta de que de enero a octubre de 2009 ocurrieron 5 mil 482 muertes en el país, en promedio 20 muertes diarias, cifras que superan las 3 mil 305 reportadas en los primeros 10 meses de 2008. De estas, el 98 por ciento queda impune.
El Informe sobre la Situación de Derechos Humanos y Hechos de Violencia, que realiza mensualmente el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), cataloga el año que está por terminar como el más violento en la historia del país y detalla que de enero a noviembre han ocurrido en Guatemala más de 3 mil 615 muertes, ningún caso esclarecido a la fecha. En los últimos 3 años han ocurrido en Guatemala más de 10 mil 239 muertes provocadas por la violencia de la posguerra.
El documento también especifica que no existe en el país un conteo real de las muertes provocadas con extrema violencia y que persisten las muertes extrajudiciales; además menciona que “las muertes que instituciones del Gobierno reportan pueden ser el doble”.
“El producto de todo lo que provoca el narcotráfico en el país son las muertes violentas, por eso es importante tener presente que no existen cifras oficiales sobre muertes extremadamente violentas y ejecuciones extrajudiciales, sin embargo, el GAM estima de acuerdo a nuestros reportes mensuales y análisis de coyuntura que el 45 por ciento de las muertes que ocurren en Guatemala son provocadas por el narcotráfico”, refiere Mario Polanco, del GAM.
En los 11 meses de 2009 se registraron 191 muertes en la zona 18; 83 en la zona 12 y 82 en zona 6. Los hechos de violencia donde se emplean armas de grueso calibre que utilizan los narcotraficantes ubican a estas zonas como los lugares donde más muertes ocurren en la ciudad.
Los municipios del departamento de Guatemala donde se reportaron más muertes violentas son Mixco (225), Villa Nueva (174) y Villa Canales (74).
En el interior del país destacan Escuintla, San Marcos y Chiquimula con 22 por ciento, Suchitepéquez y Quetzaltenango con 17 por ciento. Según fuentes oficiales, estos departamentos son controlados por los temidos Zetas. Su presencia se comprobó a finales del mes de marzo de 2008, tras la captura de Daniel Pérez Rojas, alias El Cachetes, acusado de ejecutar la narcomasacre de Zacapa donde falleció Juan José León, conocido en el mundo del narcotráfico como Juancho León.
Según el procurador de Derechos Humanos, Sergio Morales, “nos preocupa en la (oficina del) PDH el incremento del sicariato, la mayoría que lo integran son jóvenes menores de 25 años y que sus expectativas de vida llegan hasta esa edad, viven del consumo de drogas y pertenecen a las pandillas que controlan los narcos”.
Para el Procurador también es importante que el MP esclarezca las causas que originan cada muerte para que se termine con la especulación y se conozca quiénes las ordenan.
A criterio del analista en temas de seguridad, Mario Mérida, los hechos de violencia que ocurren en Guatemala son producto del repliegue que mantienen los “carteles tradicionales”, que tratan de acomodarse en nuevos territorios y la expectativa que mantienen por el apoyo que brinda el Departamento Antinarcóticos de Estados Unidos al país, visible en operativos para capturar a la familia Lorenzana en Zacapa y con información que filtra para que se produzcan los decomisos que se han logrado a la fecha.
Carmen Aída Ibarra, del movimiento Pro Justicia, considera que el Gobierno no puede hablar de logros en el tema de incautaciones porque no hace público cuáles son los carteles y bandas que distribuyen y trasiegan droga en el país, además de que no se conoce quiénes los integran.
Según la agencia estadounidense de Administración de Drogas y Narcóticos (DEA, por sus siglas en inglés) “Centroamérica se ha convertido en el más importante paso del narcotráfico de Sudamérica hacia EE.UU. y alrededor del 88 por ciento de cocaína destinada a ese país llega actualmente por el corredor Centroamérica-México”.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) confirma que de este 88 por ciento, “cerca del 50 por ciento ingresa a EE.UU. a través del Pacífico este, en barcos pesqueros, y 38 por ciento a través de la costa del Caribe oeste, en lanchas rápidas de centroamericanos, únicamente el 2 por ciento atraviesa Jamaica y el 4 por ciento Haití y República Dominicana”.
Según Mario Mérida, “el narcotráfico se considera como uno de los principales contribuyentes al aumento de los actos delictivos en el país, por la cantidad de droga que transita por suelo nacional”.
Además, el problema del trasiego de droga en Guatemala se agrava, según la activista Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack, “por la vinculación de agentes policíacos en las transacciones de droga y la falta de control de los puntos ciegos como las zonas ecológicas de Petén e Izabal”.
Desde 2005, la Fundación Norteamericana para la Paz y la revista Foreign Policy citaron en un informe que “el crimen organizado presiona aún más los factores de ingobernabilidad regional, sobre todo si se analiza que, al menos, cinco de los países (Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Belice) se consideran con advertencia de Estados fallidos”.
El intento por controlar estos actos delictivos ha representado para Guatemala, según el informe de “Los costos económicos de la violencia en Centroamérica”, de Naciones Unidas, un gasto anual aproximado a los Q9.6 millardos en salud, Q554.4 millones en atención médica, Q4 mil 140 millones de pérdidas en producción industrial, Q5 mil 525 millones en trato de daños emocionales, Q743.2 millones en el sistema de justicia y Q 2 mil 440.8 millones en gastos institucionales.
Entre otros gastos citados, los guatemaltecos invirtieron en seguridad privada un aproximado de Q3 mil 673.6 millones durante cada uno de los últimos 4 años, las pérdidas materiales se estiman en unos Q6.4 millones anuales.
En total, el Estado de Guatemala gasta anualmente un aproximado de Q18.3 millardos debido a la inseguridad y violencia que provoca el crimen organizado, asociado en algunos casos al narcotráfico.
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