Duplicidad de esfuerzos, desarticulación y poca coordinación con las agendas municipales de desarrollo, son deficiencias de los proyectos financiados por la Cooperación Internacional, CI, según lo evidencia un mapeo realizado por la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan).
Duplicidad de esfuerzos, desarticulación y poca coordinación con las agendas municipales de desarrollo, son deficiencias de los proyectos financiados por la Cooperación Internacional, CI, según lo evidencia un mapeo realizado por la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan).
El informe revela que los residentes de San Miguel Siguilá, Cajolá y Huitán del grupo Mam, viven en condiciones de pobreza y extrema pobreza. Sin embargo han sido desfavorecidos con proyectos financiados por la CI.
Según el mapeo de 79 proyectos, sólo seis tienen cobertura en esas localidades, en contraste con la cabecera departamental, donde se concentra la mayor cantidad.
Delfina Mux, de SEGEPLAN, explica que la descoordinación y desvinculación obedece a que la ayuda entra directamente a las organizaciones ejecutoras y se carece de registros gubernamentales que la monitoreen. “La ayuda se encuentra dispersa y no existe una instancia de coordinación donde fluya información, tanto para la población, como para las autoridades locales” refiere.
Los actores locales y la misma sociedad civil, desconocen los procedimientos y mecanismos referentes a la CI. A ello se agrega un débil liderazgo local y poca coordinación interinstitucional para hacer mejor uso de las acciones y recursos.
“Los temas de participación en Derechos Humanos y pueblos indígenas han tenido poco apoyo, los montos no son significativos y no hay programas ni proyectos coyunturales”, enfatiza también el informe.
Los proyectos que sí se han registrado, no fueron sostenibles y no existió socialización de experiencias, por lo que no se contribuyó a fortalecer las capacidades institucionales agrega Mux.
Según el mapeo, el énfasis de la CI está en el fortalecimiento de la Sociedad Civil y de la participación ciudadana, en educación, salud y ambiente. Sin embargo, los resultados reflejan que persiste un tejido social débil y poca capacidad para establecer un sistema de gestión y seguimiento a los propios proyectos de la cooperación.
El tema de Género, por ser transversal, es el que más se ha visibilizado en los programas y proyectos en ejecución, aunque se menciona que hace falta mayor liderazgo en los procesos de desarrollo.
Los sectores con menor apoyo son: el desarrollo económico local, finanzas, MYPES, SAN y Seguridad Democrática. En estas dos últimas se identificó una sola iniciativa para cada una.
Según Mux el mapeo revela que se desconoce el impacto que ha tenido la CI, ya que no existe un sistema de seguimiento y evaluación a nivel departamental que permita medir los cambios.
Aunque la cooperación ha impulsado iniciativas para promover los procesos de descentralización, fortalecimiento municipal y la participación ciudadana, al finalizar el período de trabajo, ningún ente le da seguimiento.
De acuerdo a la funcionaria se debe hacer una integración de programas y proyectos que revelen los alcances y logros que genere la CI y que disminuya la duplicidad de esfuerzos “Queremos que Quetzaltenango sea un modelo de coordinación y que se extienda a todo el país” aseveró Mux.
Para lograrlo Segeplan ejecutará los procesos y herramientas de una estrategia a nivel departamental. Además se establecerá un diálogo en temas de pueblos indígenas y sistemas de seguimiento de gestión de la cooperación.
Sectores de la Sociedad Civil afirman que la CI, lejos de promover cambios ha dejado frustración. Henry Morales, del Movimiento Tzu Kim Pop, en su Estudio ¿Porqué tanta frustración? analiza el papel de la ayuda internacional a la luz de los objetivos del milenio y los cambios de conducta que eso conlleva y concluye que el patrón de comportamiento no ha variado.
Para Obispo Rosales, del Proyecto Lingüístico Santa María, la cooperación no ha promovido los cambios esperados “se recibe mucho dinero pero no se sabe cuánto se hace con ese dinero. No es posible que nadie asuma la responsabilidad de monitorear acciones y evitar duplicidad de esfuerzos” comenta.
José Luis Siguil representante de la Sociedad Civil en el Consejo Departamental de Desarrollo dice que es difícil ejercer la auditoria social por la corrupción entre las esferas políticas que están en el poder.
Rosales sostiene que el mayor rubro de la cooperación internacional es el recurso humano. Hasta el 60% de la ayuda internacional es para el pago de consultores extranjeros. A ello se agregan las comisiones por proyectos, los trámites burocráticos y los altos salarios que se recetan los directivos de las oenegés. “Como llegan se van” los fondos destaca el entrevistado.
Siguil agrega un elemento “hay muchas entidades que buscan la cercanía y la comodidad y no se contextualizan con la necesidad de la población.
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