Aquí hablamos de una sociedad en donde se quedaron atrás los valores y principios de vida y predominan los valores y principios de muerte.
Carlos A. Rodas Minondo
Aquí hablamos de una sociedad en donde se quedaron atrás los valores y principios de vida y predominan los valores y principios de muerte. Es el icono del poder y la riqueza que se antepone a todo para lograrlo, ante una carencia total de respeto, justicia, integridad, madurez espiritual, humildad, sabiduría y verdad.
Desafortunadamente existe una presión de una sociedad agitada y prepotente, arrastrada por una corriente que arrasa con todo y no es capaz de darse cuenta y reflexionar sobre lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, unos porque no saben y otros, la mayoría, porque no quieren saberlo.
Los principios que dirigen una sociedad en decadencia son principios de muerte, la ambición desmedida, el egoísmo, la lujuria, la avaricia, la mentira, la soberbia, el abuso de poder, que dictan una imagen a seguir por nuestros jóvenes, que son el futuro de nuestro país. Los verdaderos valores son otros: son espirituales. Ese legado a que me refiero es la base y fundamento que debemos y podemos heredar a nuestros hijos para crear una sociedad digna y bendecida.
El materialismo antepuesto y sobrevalorado ante las prioridades de vida que vemos muy comúnmente en la sociedad, de una forma fácil e ilícita en donde existen falsas creencias y sentimientos de grandeza, son el resultado de una vida vacía, de poco amor, educación y producto de un complejo de inferioridad mamado desde la cuna. “El problema no es una cuna de cartón, sino con muchos alfileres en el colchón...”.
Se quedó atrás esa satisfacción de lograr lo que queremos a base de trabajo y esfuerzo, y aunque costó sudor y sacrificio, lo logramos. Ese dinero bien ganado que posiblemente no será suficiente para comprar un castillo, pero que con perseverancia y dedicación de algunos años puede ser una gran fortuna, es un dinero bendito que también puede representar cubrir necesidades de otros y el desarrollo de una vida próspera y digna, es lo que verdaderamente tiene valor.
Estamos cada día más rodeados de una sociedad y una economía paralelas, que nacieron de negocios ilícitos y que le dan a personas poder, pero sin la más mínima educación; de esto tenemos mucho hoy en día, y verdaderamente es muy peligroso, primero porque ante la falta de valores y educación son capaces de cualquier cosa, y segundo, porque no queremos para nuestros hijos esta clase de relaciones y mucho menos amistades.
Hay que recordar que no podemos cambiar ciertas cosas que nos fueron dadas por la naturaleza. Debemos incentivar el carácter, la fortaleza de espíritu, basados en valores de vida bien formados: la humildad, el esfuerzo y trabajo, el valor de la amistad y el apoyo conjunto y solidario que busquen el desarrollo y bienestar de una sociedad pujante y temerosa de Dios.
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